11 de noviembre de 2024

No tienes derecho a pensar que la vida es gris


Hace cinco días recibí una alegría inesperada que me dejó afónico. Hace cuatro días disfruté por sorpresa de la música y la presencia de un artista que solo había visto en la tele desde joven. Hace dos días volví a practicar el deporte que más me gusta después de veinte meses sin poderlo hacer, asombrosamente sin dolor. Ayer de nuevo disfruté de un desayuno con dos amigos de profesión y me encontré inopinadamente feliz entre fases de conflicto. 
Esta noche el placer inmenso ha venido de una llamada que ha sido respondida por una de las personas que más importancia han tenido para mí y que hoy cumple años. No esperaba que pudiéramos hablar, pero de nuevo he podido disfrutar de poesía recitada por un hada, porque eso es lo que son todas las palabras que pronuncia.

10 de noviembre de 2024

Luchando por verlo todo desde lo alto


Un mareo vibrante dentro de mis oídos. La sensación de que mi cerebro se golpea contra mi cráneo como un loco en la celda del manicomio. Algo agarra mi martillo y mi yunque, y los congela. "A ver si puedo centrarme" musito ante el estante del lavabo.
Afuera no se me comprende. Miradas de crítica por estar tumbado en la cama leyendo para sujetar la vibración. Gemidos de sorpresa. Incomprensión en los gestos. 
Solo yo conozco la batalla de mis cavernas. Solo yo puedo tratar de aplacarla. Nunca se detiene.

12 de septiembre de 2024

Elric de Melniboné


Habiendo finalizado Elric de Melniboné, recobro la mágica impresión de estar ante un héroe sorprendente de Fantasía Heroica. Capaz de luchar y vencer, como los clásicos, pero reflexivo e inexplicable en su perdón. Años de introspección y de lucha contra su débil cuerpo le han convertido en un extraño humanista entre la carnívora y ególatra sociedad melnibonesa, pero es el emperador y tiene poder para cambiar su isla, incluso el mundo, si se le antoja. La incomprensión de los que le rodean se debilita a medida que su personalidad se va imponiendo en la obra: Yyrkoon, su malvado primo, que pretende arrebatarle el trono de Melniboné; Cymoril, su amada y hermana de Yyrkoon, asombrada siempre por la decisiones de Elric; Dyvim Tvar, el Señor de las Cavernas del Dragón, su segundo y amigo, inspirado siempre por su lealtad a Elric y su fe en la esencia melnibonesa; incluso Arioco, uno de los dioses del Caos, que se da cuenta de que Elric no es tan manejable como otros mortales. 
La búsqueda de Tormentosa y Enlutada, las dos espadas mágicas, surge anecdóticamente hasta convertirse en motor del viaje del héroe, como Ulises, Don Quijote o Andrés Hurtado. Como para los tres, para Elric está también reservado un momento de pérdida, recurrente en sus aventuras, que, tal vez de forma excesiva, vuelve a situar al héroe al principio de la carrera, despojado de todo lo que ha conseguido, a veces por indicación del destino, pero otras por su propia decisión.
Mis expectativas de entrada se transformaron en un conocimiento de salida que no sospechaba. Suficiente motivo para la satisfacción.

5 de septiembre de 2024

Stoner


Acabo de terminar Stoner. Es un libro triste y sincero sobre la vida de un chico nacido en 1891 que se convierte en profesor de Literatura de la Universidad de Misuri. Stoner es contenido y recio por dentro como la tierra de la pobre granja de sus padres donde se crio. Su historia es la enumeración de olas aciagas sobre esa personalidad, que va afrontándolas de forma estoica. Siempre manifiesta una reacción insospechada ante cada una de ellas; nunca la primera que tendríamos el resto: serenidad ante la muerte, sumisión ante el abuso, rendición ante los ataques, pero también indiferencia o infidelidad frente al acoso de su mujer, desdén o rebelión frente al acoso de Lomax, sorpresa calmada frente a su propia desaparición. Stoner muestra cobardía en momentos en que otros pensaríamos en actuar, como cuando Edith le arrebata a su hija Grace, que durante su infancia fue el refugio de felicidad de Stoner. Cuando llega a los límites se vuelve un ciclón, como en su aventura con Katherine Driscoll o en su desobediencia con Lomax al cambiar el temario de una asignatura. Sin embargo, lo pusilánime queda subordinado a la sabiduría: Stoner, desde el principio de su vida, es un sabio que la observa con conocimiento y enseña con su ejemplo a los que nos dejaríamos llevar por sobresaltos. 
Ha pasado a ser una de mis novelas favoritas.

15 de agosto de 2024

Fordypning

Para Alexis Timia hoy ha vuelto.

Puede recopilar algunas circunstancias que han aparecido simultáneamente. No sabe si causas, pero las puede llamar compañeras. Esta noche ha hecho frío, después de un verano de cuatro olas de calor que lo han tenido en constante guerra con su cuerpo y su bienestar. A pesar de haber recorrido ayer 33 km en bici y media hora de natación, pesa un kilo más. A pesar de haberse bebido anoche 2 minis de cerveza, apenas ha orinado, lo que le hace sospechar que tenga retención de líquidos.

El impulso que diariamente siente para nadar en verano hoy se ha quedado en incomodidad ante la obligación. Le parece llamativo la rapidez con que se transforma un proyecto en hábito y luego en lastre. El ejercicio, tan necesario para su espalda, no le ilusiona. La lectura le parece rutina y no aventura. Tiene que recurrir al movimiento físico para engañar a su mente y que se deje llevar por algún plan: barre la casa, pero apenas se anima.

Siente que tiene el deber de comunicarle a su pareja que hoy ha vuelto. que nunca se fue del todo, para que ella esté avisada de lo que pueda esperarles. Pero no quiere hacerlo para que no parezca que se escuda en ello ante los conflictos que van a surgir cuando él se tire en la cama sin ganas de nada o cuando surja alguna incomprensión por su nueva conducta. Efectivamente, ella le acaricia y él no está a gusto, así que ella se ofende y se lo reprocha. Alexis mantiene la calma, lo que considera un logro.

Mejor dejar pasar los impulsos de desesperarse por no hacer cosas que le hacen progresar en su peso, en su cuerpo, en su trabajo, en su espacio, en su música. Ya progresará, si es que el abatimiento le deja.

La regañina de su hija no ayuda. Solo para que le deje en paz, que es lo que quiere hoy de todo el mundo.

Pero hasta la petición de paz es un insulto para los demás.

Hoy ha vuelto, y Alexis espera que sea solo por hoy.

 

28 de junio de 2024

Tirria

Desánimo infinito. Esa sensación que aparece a lo largo de la vida en un momento que separa lo anterior de lo siguiente, y que horada tu creencia en que todo iba bien. Así se sentía Chusta en la sala de espera de la estación de tren. 
En su casa se había sentado sin darse cuenta encima del móvil de Chaima. En seguida se había supuesto que lo había hecho para fastidiar. Tanto Chaima como Chandre se habían cruzado gestos escandalizadas y la primera se había sentido reforzada para comenzar una discusión con Chusta que abarcase los temas de no pedir perdón y el infantilismo. La sorpresa de Chusta le impedía asumir la situación para poder afrontar los ataques de Chaima. 
Al bajar todos a la calle tampoco habían ido mejor las cosas. Faltando 2 minutos para que llegara el taxi habían bajado todos menos Chandre. De repente se asomó por la esquina del edificio y volvió atrás. Al preguntar Chusta extrañado, Chaima le contestó que se relajara. A eso añadió un comentario juerguista sobre que no se había traído el corrector dental para un viaje de 6 días. Chusta, que ya había pagado tratamientos dentales para toda la familia menos para él, e incluso uno de ellos hubo que repetirlo, se mostró contrariado. Cuando vino Chandre se lo comentó enojado y se ganó de Chaima la retahíla de improperios sobre su infantilismo.
En el tren que los llevaba a la estación notó miradas escandalizadas de nuevo cuando no pudo añadir una maleta al equipaje por faltar menos de 24 horas para el viaje. A Chandre no le bastó con saberlo, sino que preguntó repetidamente por la circunstancia de que Chusta no lo había hecho antes.
Ya en la estación todos recibieron la noticia de que los ibéricos que Chusta había comprado el día anterior se habían quedado en casa. Chusta había preguntado a Chandre que si había metido ya la comida en la maleta y está había respondido que sí, pero no era verdad. Ante esto, ningún comentario de Chaima. 
Tampoco se habló nada de que la gestión de la que se había encargado Chandre, el alquiler de un coche, se había frustrado porque se cobraba 6 veces más por dejar el coche en una ciudad distinta a la de recogida. De esto se enteraron esa misma mañana, tras tres horas de investigación de Chusta. Por eso tampoco pasaba nada.
Esa semana Chusta había tenido final de proyecto en el trabajo con entrega de numerosos documentos, reunión de comunidad de vecinos, compra en el supermercado, al mismo tiempo que gestionaba los alojamientos del viaje y que Chaima, sin ocupación durante toda la semana, no se ofrecía para encargarse de ninguna tarea. Pero sí se podía cuestionar que Chusta hubiera hecho bien una gestión. 
Alivió por ponerlo por escrito, pero cansancio y desgana de familia.

26 de junio de 2024

Nocherniego


Por alguna razón, la noche siempre ha supuesto para mí el lado amable de la vida. Fiesta y descanso han sido las dos opciones más recurridas en su seno, predominantes por ese orden en la sucesión de los años. El opuesto de la noche, dicen, es el día. En mi caso es la obligación. ¿Cómo puede inspirar tanto temor atávico en el ser humano el mundo de algo que ahuyenta la obligación? De noche no me siento agobiado por las responsabilidades. Mi mente se libera y vuela. A veces ese vuelo es desorbitado y penetra en nubes donde me esperan mis obsesiones. Entonces comprendo algo los reparos de la gente con la noche, puesto que a menudo equivale a soledad, y sin compañía nadie nos defiende de nuestros miedos. 
De todas formas, no me quitéis la noche.

25 de junio de 2024

Que no entras más


Se guardó todas las reacciones durante cuarenta años. No discutió, no opinó, no mostró ningún desacuerdo. Acataba las miradas desafiantes de los categóricos que buscaban sumisión a sus soflamas disfrazadas de punto de vista sabio. Bajaba la vista ante mentiras que pasaban por certezas en las bocas ebrias de los parroquianos del bar y del altar. Mientras tanto, un rugido se iba gestando en sus tripas escondido tras un muro de silencio. Y notaba que se iba haciendo más y más pequeño. 
Un día su nuca tocó la almohada y encontró que casi no le quedaba nada. Su interior estaba vacío e insatisfecho. El espacio que ocupaba no era suyo, sino de su familia o de sus colegas de profesión. Los amigos ya no le tenían en cuenta, dado que habían notado que no tenía un carácter que ofrecer. 
Lamentó todos esos días sin contestación. No se enfadó. Se propuso cambiarlo. Aunque ya tenía casi 60 años, lo cambiaría. ¿Para qué? Para lo que quedara.

23 de junio de 2024

Ya soy mayor para algunas cosas


Guido se miró al regazo. Los comensales vociferaban salpicando las fuentes de comida. Con la mirada baja se podía olvidar un poquito de tanta presencia humana. Llevaba cincuenta años gastando su valiosa energía sobre todo en dos objetivos: no desentonar en las conversaciones y tensar su cuerpo con sus pensamientos. Había decidido que canalizaría ese suministro en ser asertivo y en observar su cuerpo para relajarlo.
Se levantó de golpe y miró al frente. Se hizo el silencio. 
- No me gustan los cotilleos -dijo. 
Y se sentó. El silencio persistió mientras mordisqueaba satisfecho el curro de pan.

8 de junio de 2024

Hay que avisar


De nuevo encontraba extraño estar entre aquellos individuos. Solo se había dado el caso otra vez en los últimos diez años. No era justo. Alguien tendría que avisar o preparar a la gente para que supiera qué hacer. No había otra forma de asumir que, de repente, entre todo el despliegue de egoísmo y envidia, en medio de la lluvia de maldad y odio, conocieras a dos personas buenas.