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6 de junio de 2024

No creo en esta España


La broma es un triángulo entre la justificación cómica, la posible ofensa al aludido y el encaje del bromista en caso de recibir la chanza. La primera no respalda cualquier mofa si no tiene el cuenta a la segunda, pero la segunda puede acudir como refuerzo de la tercera. Lo ideal sería que todos pensaran en la más que probable ofensa que surgirá de la broma que hagan. Eso deja como única posibilidad de humor limpio el humor sobre uno mismo. También cabría aceptar el humor de ataque-respuesta, pero este no sería simétrico: en uno de los dos bandos siempre hay más poder. El autohumor despeja dudas y no contamina, pero no a todos les sirve. A la mayoría que quiere reírse de la minoría no le sirve. Si la masa se siente poderosa, se acuerda de los marginados para burlarse, cuando debía ser precisamente al contrario: una posición de éxito debería despertar la solidaridad con los que no lo tienen, no el deseo de jolgorio  a costa de denigrar al distinto. 
Así somos y en esto nos hemos convertido.

26 de mayo de 2024

La ley del deseo

Tonguita estaba destrozada. Una de sus amigas tenía cáncer. Ya hacía 10 años que lo padecía, y había tenido sus altibajos. La pobre estaba harta y quería hacer cosas que ahora no podía. Quería volver a hacer deporte, a tomar el sol, a viajar al extranjero, a dormir bien... Y esa situación a Tonguita la reducía a escombros. 
- La acompañamos al camino de Santiago -decía Tonguita entre sollozos-. Lo hizo con mucho esfuerzo, y la animamos en todo momento. 
Edulerdo la consolaba con cariñitos.
- Hemos hecho todo lo que podemos, pestiñito. Anda, pídete otro doble.
Súbitamente el mundo se detuvo. Todos se quedaron como petrificados y delante de Tonguita apareció un maromo en túnica fumando un porro. 
- Soy San Cañuto, patrono de los desahuciados negacionistas. Existe una posibilidad de que se salve tu amiga, pero tienes que escucharme atentamente y tener fe. Sobre todo, tener fe.
Tonguita miró a Edulerdo, que estaba rígido en la misma postura en que la había hablado la última vez. Acordándose de lo que le había dicho, pegó un buchón a su cerveza y volvió a poner su mansa mirada en aquel sujeto que necesitaba una ducha. 
- Tienes que hacer un sacrificio -prosiguió el colega Cañuto-. No vuelvas a beber cerveza jamás y tu amiga se librará del tumor.
Y con un "La decisión es tuya" y una última calada que le hizo bizquear, desapareció. Edulerdo y el resto del mundo cobraron vida. Edulerdo se sorprendió un poco y advirtió el gesto pensativo de Tonguita. 
- ¿Qué te está pasando por la cabeza? 
- Estaba pensando... -contestó Tonguita- que pobre amiga nuestra. Tienes razón. Pídeme otro doble.

26 de abril de 2024

Fari seísmo


En este instante de mi vida mi aguante social se iguala a mi escasa capacidad para el sobreseimiento de la hipocresía. Antes me sentía incómodo con la incoherencia de los pontificantes, que tejían una lona de exclusión para quienes no formaban parte de su grupo ni seguían sus preceptos, pero luego se disculpaban a sí mismos por tener comportamientos peores de flagrante egoísmo. Ahora no necesito sentirme incómodo porque me permito liberarme de sufrir su presencia y su influencia. Si alguna vez me sentí presionado para tolerarlos, incluso para aceptar su referencia moral, en la actualidad cada vez están menos presentes en mis consideraciones, hasta solo existir como antiejemplo.
Una de las piedras en el templo de mi ausencia de relajación, ese permanente estado de tensión con el que he vivido toda mi vida.

19 de abril de 2024

Sin humanos 2


Una ola barre la linea de conchas blancas que defienden la playa en hilera macedonia. No se oye su rumor sin oídos cerca. El aire rellena el espacio que ha dejado el sol tras la nube pasajera. Empuja las livianas cáscaras de calcio que los moluscos abandonaron al trasladarse de morada. Se introduce por las oquedades de los escollos que sobresalen en los extremos de la bahía, sin que nadie pueda apreciar la poesía de su silbido tosco, sin pulir.
Tal vez puedan valorarla los órganos de los cangrejos ermitaños, de las gaviotas o de algún pez cercano, pero nadie más. No hay nadie más.

12 de marzo de 2024

El Gran Cambio


La fiesta empezaba tarde. En la entrada de la finca se amontonaban los coches de alta gama con sus conductores esperando para aparcar. En el jardín inundado de flores, los rincones oscuros a los que no llegaba la luz de las farolas estaban repletos de corrillos y parejas. Los niños de la casa, ya acostados por sus cuidadoras, se asomaban entre los enrejados de las ventanas para cotillear.
En el momento más climático del evento, todas las luces se apagaron y el anfitrión anunció con voz pomposa El Gran Cambio. Aquello por lo que todos habían acudido a la reunión. Aburridos de lujo y ostentación, sin ideas ya para derrochar sus riquezas, la promesa de experimentar lo nunca vivido antes sedujo sus apetitos y conquistó su interés, tan adormecido tras haber nacido de un linaje que jamás se preocupó de trabajar para vivir.
Un foco iluminó una figura en el centro del claro frontal. Todos se sorprendieron al identificarlo. Era el jardinero. Levantó un dedo y señaló:
- ¡Tú!
Uno de los presentes se acercó sin poder resistirse, como si unos hilos sobrenaturales estuvieran moviendo sus piernas. Cuando se encontró frente al jardinero, ambos se desnudaron a la vez y se intercambiaron las ropas. El foco se apagó.
Cuando se volvió a encender, en el claro había una cocinera.

24 de diciembre de 2023