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12 de septiembre de 2024

Elric de Melniboné


Habiendo finalizado Elric de Melniboné, recobro la mágica impresión de estar ante un héroe sorprendente de Fantasía Heroica. Capaz de luchar y vencer, como los clásicos, pero reflexivo e inexplicable en su perdón. Años de introspección y de lucha contra su débil cuerpo le han convertido en un extraño humanista entre la carnívora y ególatra sociedad melnibonesa, pero es el emperador y tiene poder para cambiar su isla, incluso el mundo, si se le antoja. La incomprensión de los que le rodean se debilita a medida que su personalidad se va imponiendo en la obra: Yyrkoon, su malvado primo, que pretende arrebatarle el trono de Melniboné; Cymoril, su amada y hermana de Yyrkoon, asombrada siempre por la decisiones de Elric; Dyvim Tvar, el Señor de las Cavernas del Dragón, su segundo y amigo, inspirado siempre por su lealtad a Elric y su fe en la esencia melnibonesa; incluso Arioco, uno de los dioses del Caos, que se da cuenta de que Elric no es tan manejable como otros mortales. 
La búsqueda de Tormentosa y Enlutada, las dos espadas mágicas, surge anecdóticamente hasta convertirse en motor del viaje del héroe, como Ulises, Don Quijote o Andrés Hurtado. Como para los tres, para Elric está también reservado un momento de pérdida, recurrente en sus aventuras, que, tal vez de forma excesiva, vuelve a situar al héroe al principio de la carrera, despojado de todo lo que ha conseguido, a veces por indicación del destino, pero otras por su propia decisión.
Mis expectativas de entrada se transformaron en un conocimiento de salida que no sospechaba. Suficiente motivo para la satisfacción.

5 de septiembre de 2024

Stoner


Acabo de terminar Stoner. Es un libro triste y sincero sobre la vida de un chico nacido en 1891 que se convierte en profesor de Literatura de la Universidad de Misuri. Stoner es contenido y recio por dentro como la tierra de la pobre granja de sus padres donde se crio. Su historia es la enumeración de olas aciagas sobre esa personalidad, que va afrontándolas de forma estoica. Siempre manifiesta una reacción insospechada ante cada una de ellas; nunca la primera que tendríamos el resto: serenidad ante la muerte, sumisión ante el abuso, rendición ante los ataques, pero también indiferencia o infidelidad frente al acoso de su mujer, desdén o rebelión frente al acoso de Lomax, sorpresa calmada frente a su propia desaparición. Stoner muestra cobardía en momentos en que otros pensaríamos en actuar, como cuando Edith le arrebata a su hija Grace, que durante su infancia fue el refugio de felicidad de Stoner. Cuando llega a los límites se vuelve un ciclón, como en su aventura con Katherine Driscoll o en su desobediencia con Lomax al cambiar el temario de una asignatura. Sin embargo, lo pusilánime queda subordinado a la sabiduría: Stoner, desde el principio de su vida, es un sabio que la observa con conocimiento y enseña con su ejemplo a los que nos dejaríamos llevar por sobresaltos. 
Ha pasado a ser una de mis novelas favoritas.