El peligro de no saber expresar lo que te pasa por dentro es que no tendrás un juicio ecuánime. En el caso de que tu abogado esté mudo, dependes de la mirada del jurado, que puede estar mediatizado por prejuicios, opiniones de terceros o modas. De lo importante que es que tus auténticas intenciones lleguen con claridad a los demás me he convencido en diversas fases de mi vida, pero ahora me preocupa no darle solución justa. Y es que a eso se llega con aprendizaje o con los genes, y ninguno de los dos casos es el mío. Nunca es demasiado tarde para aprender, pero a veces es tarde para aprender bien.
Por otro lado, las personas hostiles son las que provocan más incomunicación. Por suerte, también tengo muchas personas que son justo lo contrario y puedo mostrarme más eficaz con mi interior. Al igual que espero que ellas conmigo.