Mi relación con las cosas siempre ha sido tensa. Una persona no está en el mundo si no piensa en cómo se relaciona con las cosas. Cómo se lleva con ellas, si le hacen caso, si son hostiles a lo que quiere... De no tomar en cuenta esto vienen muchos episodios de rabia, como al cortarnos con una lata de atún, cuando nos damos un golpe con el canto de una estantería o si llegamos tarde y no encontramos las llaves. Las cosas también tienen su corazoncito.