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25 de junio de 2024

Que no entras más


Se guardó todas las reacciones durante cuarenta años. No discutió, no opinó, no mostró ningún desacuerdo. Acataba las miradas desafiantes de los categóricos que buscaban sumisión a sus soflamas disfrazadas de punto de vista sabio. Bajaba la vista ante mentiras que pasaban por certezas en las bocas ebrias de los parroquianos del bar y del altar. Mientras tanto, un rugido se iba gestando en sus tripas escondido tras un muro de silencio. Y notaba que se iba haciendo más y más pequeño. 
Un día su nuca tocó la almohada y encontró que casi no le quedaba nada. Su interior estaba vacío e insatisfecho. El espacio que ocupaba no era suyo, sino de su familia o de sus colegas de profesión. Los amigos ya no le tenían en cuenta, dado que habían notado que no tenía un carácter que ofrecer. 
Lamentó todos esos días sin contestación. No se enfadó. Se propuso cambiarlo. Aunque ya tenía casi 60 años, lo cambiaría. ¿Para qué? Para lo que quedara.

7 de mayo de 2024

¿Dónde está el tiempo?

Una de mis viejas obsesiones intelectuales es la inexistencia del tiempo. Creo que lo único realmente demostrable como magnitud es el espacio y sus parientes, como el movimiento. Tal vez lo que percibamos como tiempo sea tan solo este último. ¿Podemos argüir que el tiempo se evidencia en el desgaste de las cosas? Bueno, el movimiento también puede probar eso. Si la piel se estropea se debe a la constante fricción de agentes externos como el aire o la temperatura, y a nivel interno a la pérdida de radicales libres. Es decir, a la ausencia de una cosa que antes sí estaba. En el fondo, lo que los humanos queremos describir como tiempo se enmarca en una teoría más amplia, la del cambio. Todo lo que entendemos como tiempo sería más sensato circunscribirlo a la transformación: las estaciones suponen un cambio basado en el viaje de nuestro planeta alrededor del sol y en la posición de nuestro eje de rotación respecto de la eclíptica; los minutos y los segundos son medidas fragmentarias de ese giro que nuestra querida Tierra efectúa sobre sí misma, y el envejecimiento es el traslado o pérdida de elementos de nuestro cuerpo que dejan en peor estado nuestros órganos y huesos.

No considero científica la percepción del tiempo. Es una filtración de la subjetividad en los dominios del conocimiento empírico. La ciencia, hasta ahora, la instrumentalizan los sujetos humanos. Tal vez algo nos enseñe, en un futuro cercano, la auténtica esencia del tiempo.

23 de enero de 2024

¿Y qué si ya no está?

Y, de repente, algo no vuelve. Nos sentamos en nuestro sillón favorito, esperamos que la cerveza sepa igual, y la han cambiado. Pasamos frente a la tienda de flores y la han cerrado. Subimos a la cima desde la que nos tirábamos por la nieve y ya no hay nieve. Y todo ha sucedido al cerrar la puerta. Y tratamos de recordar cuándo fue ese último momento en que los tomates sabían a tomate, pero la nostalgia del esfuerzo nos enoja. Pero no es así. No hay por qué alterarse. Siempre hay algo que no vuelve, pero es porque vamos hacia delante y porque estamos vivos. Los muertos no cambian.