En cada ser humano, ante una misma realidad, es tan distinta la forma de percibir, las conclusiones a las que se llega, el estado de ánimo con que se afronta, el control de emociones, las circunstancias personales, que lo asombroso es que hayan podido existir sociedades humanas. Esto lo investigaremos otra vez: los factores de cohesión entre humanos. Alguno debe ser realmente fuerte para que sigamos vivos tantos millones. Pero volviendo, que me iba: todo lo mencionado solo lo ve el interesado. Es tan difícil que alguien vea lo que late bajo el musgo, la electricidad que restalla bajo la piel del otro, que lo más habitual es que nadie se sienta comprendido. Es curioso, ¿verdad?, que seamos un mundo de incomprendidos y nos complazcamos en aislar y atormentar a los que no comprendemos. Y luego nos asombra la naturaleza del escorpión.