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26 de mayo de 2024

La ley del deseo

Tonguita estaba destrozada. Una de sus amigas tenía cáncer. Ya hacía 10 años que lo padecía, y había tenido sus altibajos. La pobre estaba harta y quería hacer cosas que ahora no podía. Quería volver a hacer deporte, a tomar el sol, a viajar al extranjero, a dormir bien... Y esa situación a Tonguita la reducía a escombros. 
- La acompañamos al camino de Santiago -decía Tonguita entre sollozos-. Lo hizo con mucho esfuerzo, y la animamos en todo momento. 
Edulerdo la consolaba con cariñitos.
- Hemos hecho todo lo que podemos, pestiñito. Anda, pídete otro doble.
Súbitamente el mundo se detuvo. Todos se quedaron como petrificados y delante de Tonguita apareció un maromo en túnica fumando un porro. 
- Soy San Cañuto, patrono de los desahuciados negacionistas. Existe una posibilidad de que se salve tu amiga, pero tienes que escucharme atentamente y tener fe. Sobre todo, tener fe.
Tonguita miró a Edulerdo, que estaba rígido en la misma postura en que la había hablado la última vez. Acordándose de lo que le había dicho, pegó un buchón a su cerveza y volvió a poner su mansa mirada en aquel sujeto que necesitaba una ducha. 
- Tienes que hacer un sacrificio -prosiguió el colega Cañuto-. No vuelvas a beber cerveza jamás y tu amiga se librará del tumor.
Y con un "La decisión es tuya" y una última calada que le hizo bizquear, desapareció. Edulerdo y el resto del mundo cobraron vida. Edulerdo se sorprendió un poco y advirtió el gesto pensativo de Tonguita. 
- ¿Qué te está pasando por la cabeza? 
- Estaba pensando... -contestó Tonguita- que pobre amiga nuestra. Tienes razón. Pídeme otro doble.

25 de mayo de 2024

Sin paz en la palabra

Tonguita se quedó expectante. Había oído un ruido de cuchicheo en el callejón. Sus orejas se abrieron y su corazón bombeó sangre a toda máquina. Nada la fascinaba más que un buen cotilleo. Se acercó a las sombras y trató de distinguir algo. Se apostó tras unas cajas de madera gris y asomó despacito la cabeza. Tras ella, la calle principal derrochaba luz en todas direcciones.
Dos figuras se hicieron reconocibles contra la pared del fondo. El silabeo era indistinguible para Tonguita, así que tuvo que acercarse más para poder entenderlo. Arriesgó mucho para alcanzar una posición más próxima a la pareja, pero por fin pudo atrapar algunas palabras. 
- Ya está cerca... Sola... Ocasión...
A Tonguita se le hacía la boca agua. Cómo se iba a alegrar Farusca del chisme que le iba a llevar. Al día siguiente, en la misa, se lo contaría y despellejarían a alguien. Era su deporte favorito. A nadie le podía molestar. Esos rumores de suicidios eran falsos, habladurías malintencionadas de personas sin el don de la comunicación, envidiosas de ver a las dos amigas en el centro de todo lo que se movía. Ellas dos manejaban el cotarro. Estaban en primera fila de todo. Eso era lo más importante. 
Cuando por fin pudo oírlo con claridad, lo que oyó la dejó helada. 
- Tan cerca que no puede escapar. Y sola. Esta es la ocasión de que pague sus crímenes. 
Y la certeza de que había cometido un error, y las manos que la atrapaban, y la boca que se quedó muda del miedo, y el recuerdo de la madre de dos hijos que se había suicidado porque ella había contado a todos lo de su amante, y el destello de navaja brillando delante de la luna llena, y la frase.
- Ahora la vamos a despellejar nosotros a ella.


26 de abril de 2024

Fari seísmo


En este instante de mi vida mi aguante social se iguala a mi escasa capacidad para el sobreseimiento de la hipocresía. Antes me sentía incómodo con la incoherencia de los pontificantes, que tejían una lona de exclusión para quienes no formaban parte de su grupo ni seguían sus preceptos, pero luego se disculpaban a sí mismos por tener comportamientos peores de flagrante egoísmo. Ahora no necesito sentirme incómodo porque me permito liberarme de sufrir su presencia y su influencia. Si alguna vez me sentí presionado para tolerarlos, incluso para aceptar su referencia moral, en la actualidad cada vez están menos presentes en mis consideraciones, hasta solo existir como antiejemplo.
Una de las piedras en el templo de mi ausencia de relajación, ese permanente estado de tensión con el que he vivido toda mi vida.

3 de febrero de 2024

K218B


Puede que haya alguien más. ¿Eso nos da miedo? No debería. De momento, tan solo DMS y muy lejos. Debería darnos miedo lo que vendría después. Seguramente lo estropearemos todo, como ha sido nuestra costumbre. Sin Humago, el reino pertenece a Mundano. El dominio de la mitad sociópata del ser humano. El fin del universo. La codicia como ley eterna y sideral. Naves llenas de ambición colonizando nebulosas enteras. El egoísmo invade las galaxias. La humanidad es la Perra de las Galaxias.

24 de diciembre de 2023