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25 de abril de 2024

Hoy me llamo Sara


Hoy me llamo Sara. Me morí ayer, con 46 años y 25 kilos. Si alguien pregunta qué justicia hay en esto, yo respondo que no busco justicia, como tampoco la busca el río cuando acaba en el mar. Mis hijos y mi marido me han conocido, han vivido mi vida conmigo y han sabido de mis alegrías y mis penas. Yo sabía hace meses que este sería el resultado tarde o temprano. Me preguntaría cómo era eso de vivir sin temer la muerte, por si alguien comparara mi situación con la suya, pero jamás la temí. Hay que procurar no quedarse en que todo tenga dos lados, aunque uno de ellos sea la propia vida. Es fácil situarse en las posibilidades alternativas cuando ninguna se resuelve con el final de tu existencia. Pero yo he conseguido superar eso.
Cierto: me cago en el maldito monstruo que me estrujó. Me tocó a mí y nada más puedo decir. Solo os deseo que lo atrapéis antes de que os entre hasta la cocina y haya tiempo de echarlo.
Os veo y me pongo triste, pero no por no estar con vosotros. Con quien lo desee, yo estaré. Lo que me entristece es ver cómo malgastáis vuestra vida en cosas que no lo valen. Para mí es fácil decirlo; ya sabéis que se valora de verdad algo cuando se pierde. Pero si os lo decimos muchos, a lo mejor hacéis algo de caso.
Aquí no se está mal. No os preocupéis más por mí. Preocupaos por vosotros, y haced algo, capullos.

19 de abril de 2024

Sin humanos 2


Una ola barre la linea de conchas blancas que defienden la playa en hilera macedonia. No se oye su rumor sin oídos cerca. El aire rellena el espacio que ha dejado el sol tras la nube pasajera. Empuja las livianas cáscaras de calcio que los moluscos abandonaron al trasladarse de morada. Se introduce por las oquedades de los escollos que sobresalen en los extremos de la bahía, sin que nadie pueda apreciar la poesía de su silbido tosco, sin pulir.
Tal vez puedan valorarla los órganos de los cangrejos ermitaños, de las gaviotas o de algún pez cercano, pero nadie más. No hay nadie más.

20 de marzo de 2024

Sin humanos


Había caído de golpe sobre el suelo una roca lisa y negra de superficie brillante. Rodó hasta pararse pegadita al inicio de la suave ladera acolchada de hierba recortada. El eco de su impacto había desaparecido. En silencio se estabilizó la paz del entorno que antes del ruido seco había dominado el escenario de la montañosa pradera inacabable de riachuelos gélidos de aguas transparentes. Volvió la calma.

3 de febrero de 2024

K218B


Puede que haya alguien más. ¿Eso nos da miedo? No debería. De momento, tan solo DMS y muy lejos. Debería darnos miedo lo que vendría después. Seguramente lo estropearemos todo, como ha sido nuestra costumbre. Sin Humago, el reino pertenece a Mundano. El dominio de la mitad sociópata del ser humano. El fin del universo. La codicia como ley eterna y sideral. Naves llenas de ambición colonizando nebulosas enteras. El egoísmo invade las galaxias. La humanidad es la Perra de las Galaxias.

2 de febrero de 2024

Con razón


Mira que nos lo han avisado. Que la casa se cae a pedazos y seguimos haciendo agujeros. No limpiamos lo negro de las paredes ni el moho de las juntas. Nos orinamos en las esquinas como si no fuéramos nosotros los que van a sufrir el olor. Nos lo hemos ganado: de aquí nos echarán y la casa volverá a estar espléndida, pero con otros habitantes. No quedará de recuerdo nuestro ni el plástico de los mares.