28 de junio de 2024

Tirria

Desánimo infinito. Esa sensación que aparece a lo largo de la vida en un momento que separa lo anterior de lo siguiente, y que horada tu creencia en que todo iba bien. Así se sentía Chusta en la sala de espera de la estación de tren. 
En su casa se había sentado sin darse cuenta encima del móvil de Chaima. En seguida se había supuesto que lo había hecho para fastidiar. Tanto Chaima como Chandre se habían cruzado gestos escandalizadas y la primera se había sentido reforzada para comenzar una discusión con Chusta que abarcase los temas de no pedir perdón y el infantilismo. La sorpresa de Chusta le impedía asumir la situación para poder afrontar los ataques de Chaima. 
Al bajar todos a la calle tampoco habían ido mejor las cosas. Faltando 2 minutos para que llegara el taxi habían bajado todos menos Chandre. De repente se asomó por la esquina del edificio y volvió atrás. Al preguntar Chusta extrañado, Chaima le contestó que se relajara. A eso añadió un comentario juerguista sobre que no se había traído el corrector dental para un viaje de 6 días. Chusta, que ya había pagado tratamientos dentales para toda la familia menos para él, e incluso uno de ellos hubo que repetirlo, se mostró contrariado. Cuando vino Chandre se lo comentó enojado y se ganó de Chaima la retahíla de improperios sobre su infantilismo.
En el tren que los llevaba a la estación notó miradas escandalizadas de nuevo cuando no pudo añadir una maleta al equipaje por faltar menos de 24 horas para el viaje. A Chandre no le bastó con saberlo, sino que preguntó repetidamente por la circunstancia de que Chusta no lo había hecho antes.
Ya en la estación todos recibieron la noticia de que los ibéricos que Chusta había comprado el día anterior se habían quedado en casa. Chusta había preguntado a Chandre que si había metido ya la comida en la maleta y está había respondido que sí, pero no era verdad. Ante esto, ningún comentario de Chaima. 
Tampoco se habló nada de que la gestión de la que se había encargado Chandre, el alquiler de un coche, se había frustrado porque se cobraba 6 veces más por dejar el coche en una ciudad distinta a la de recogida. De esto se enteraron esa misma mañana, tras tres horas de investigación de Chusta. Por eso tampoco pasaba nada.
Esa semana Chusta había tenido final de proyecto en el trabajo con entrega de numerosos documentos, reunión de comunidad de vecinos, compra en el supermercado, al mismo tiempo que gestionaba los alojamientos del viaje y que Chaima, sin ocupación durante toda la semana, no se ofrecía para encargarse de ninguna tarea. Pero sí se podía cuestionar que Chusta hubiera hecho bien una gestión. 
Alivió por ponerlo por escrito, pero cansancio y desgana de familia.

26 de junio de 2024

Nocherniego


Por alguna razón, la noche siempre ha supuesto para mí el lado amable de la vida. Fiesta y descanso han sido las dos opciones más recurridas en su seno, predominantes por ese orden en la sucesión de los años. El opuesto de la noche, dicen, es el día. En mi caso es la obligación. ¿Cómo puede inspirar tanto temor atávico en el ser humano el mundo de algo que ahuyenta la obligación? De noche no me siento agobiado por las responsabilidades. Mi mente se libera y vuela. A veces ese vuelo es desorbitado y penetra en nubes donde me esperan mis obsesiones. Entonces comprendo algo los reparos de la gente con la noche, puesto que a menudo equivale a soledad, y sin compañía nadie nos defiende de nuestros miedos. 
De todas formas, no me quitéis la noche.

25 de junio de 2024

Que no entras más


Se guardó todas las reacciones durante cuarenta años. No discutió, no opinó, no mostró ningún desacuerdo. Acataba las miradas desafiantes de los categóricos que buscaban sumisión a sus soflamas disfrazadas de punto de vista sabio. Bajaba la vista ante mentiras que pasaban por certezas en las bocas ebrias de los parroquianos del bar y del altar. Mientras tanto, un rugido se iba gestando en sus tripas escondido tras un muro de silencio. Y notaba que se iba haciendo más y más pequeño. 
Un día su nuca tocó la almohada y encontró que casi no le quedaba nada. Su interior estaba vacío e insatisfecho. El espacio que ocupaba no era suyo, sino de su familia o de sus colegas de profesión. Los amigos ya no le tenían en cuenta, dado que habían notado que no tenía un carácter que ofrecer. 
Lamentó todos esos días sin contestación. No se enfadó. Se propuso cambiarlo. Aunque ya tenía casi 60 años, lo cambiaría. ¿Para qué? Para lo que quedara.

23 de junio de 2024

Ya soy mayor para algunas cosas


Guido se miró al regazo. Los comensales vociferaban salpicando las fuentes de comida. Con la mirada baja se podía olvidar un poquito de tanta presencia humana. Llevaba cincuenta años gastando su valiosa energía sobre todo en dos objetivos: no desentonar en las conversaciones y tensar su cuerpo con sus pensamientos. Había decidido que canalizaría ese suministro en ser asertivo y en observar su cuerpo para relajarlo.
Se levantó de golpe y miró al frente. Se hizo el silencio. 
- No me gustan los cotilleos -dijo. 
Y se sentó. El silencio persistió mientras mordisqueaba satisfecho el curro de pan.

8 de junio de 2024

Hay que avisar


De nuevo encontraba extraño estar entre aquellos individuos. Solo se había dado el caso otra vez en los últimos diez años. No era justo. Alguien tendría que avisar o preparar a la gente para que supiera qué hacer. No había otra forma de asumir que, de repente, entre todo el despliegue de egoísmo y envidia, en medio de la lluvia de maldad y odio, conocieras a dos personas buenas.

6 de junio de 2024

No creo en esta España


La broma es un triángulo entre la justificación cómica, la posible ofensa al aludido y el encaje del bromista en caso de recibir la chanza. La primera no respalda cualquier mofa si no tiene el cuenta a la segunda, pero la segunda puede acudir como refuerzo de la tercera. Lo ideal sería que todos pensaran en la más que probable ofensa que surgirá de la broma que hagan. Eso deja como única posibilidad de humor limpio el humor sobre uno mismo. También cabría aceptar el humor de ataque-respuesta, pero este no sería simétrico: en uno de los dos bandos siempre hay más poder. El autohumor despeja dudas y no contamina, pero no a todos les sirve. A la mayoría que quiere reírse de la minoría no le sirve. Si la masa se siente poderosa, se acuerda de los marginados para burlarse, cuando debía ser precisamente al contrario: una posición de éxito debería despertar la solidaridad con los que no lo tienen, no el deseo de jolgorio  a costa de denigrar al distinto. 
Así somos y en esto nos hemos convertido.

5 de junio de 2024

Pensa-miento


La pareidolia nos conecta con el mundo inanimado. Forma parte de la maravillosa capacidad del ser humano para deformar la realidad. Enrevesamos sueños, confundimos fechas, reinterpretamos sucesos y reformamos las estructuras de la comunicación. Como al marqués de Bradomín, nos seduce la floresta de la mentira y preferimos cabalgar a lomos de un falso alazán que caminar sintiendo la arena penetrar en nuestras sandalias. Pero la mente traiciona al crédulo con menos remordimiento que pasión. Arrojados a los pies de los ídolos solo servimos para el deleite de los manipuladores, los que se han alzado con el trono del embuste, los que sacan rendimiento a la creación de engaños y a esto no están jugando; no como nosotros, que no hemos dejado de ser niños encerrados en un largo juego del que no queremos salir.