En su casa se había sentado sin darse cuenta encima del móvil de Chaima. En seguida se había supuesto que lo había hecho para fastidiar. Tanto Chaima como Chandre se habían cruzado gestos escandalizadas y la primera se había sentido reforzada para comenzar una discusión con Chusta que abarcase los temas de no pedir perdón y el infantilismo. La sorpresa de Chusta le impedía asumir la situación para poder afrontar los ataques de Chaima.
Al bajar todos a la calle tampoco habían ido mejor las cosas. Faltando 2 minutos para que llegara el taxi habían bajado todos menos Chandre. De repente se asomó por la esquina del edificio y volvió atrás. Al preguntar Chusta extrañado, Chaima le contestó que se relajara. A eso añadió un comentario juerguista sobre que no se había traído el corrector dental para un viaje de 6 días. Chusta, que ya había pagado tratamientos dentales para toda la familia menos para él, e incluso uno de ellos hubo que repetirlo, se mostró contrariado. Cuando vino Chandre se lo comentó enojado y se ganó de Chaima la retahíla de improperios sobre su infantilismo.
En el tren que los llevaba a la estación notó miradas escandalizadas de nuevo cuando no pudo añadir una maleta al equipaje por faltar menos de 24 horas para el viaje. A Chandre no le bastó con saberlo, sino que preguntó repetidamente por la circunstancia de que Chusta no lo había hecho antes.
Ya en la estación todos recibieron la noticia de que los ibéricos que Chusta había comprado el día anterior se habían quedado en casa. Chusta había preguntado a Chandre que si había metido ya la comida en la maleta y está había respondido que sí, pero no era verdad. Ante esto, ningún comentario de Chaima.
Tampoco se habló nada de que la gestión de la que se había encargado Chandre, el alquiler de un coche, se había frustrado porque se cobraba 6 veces más por dejar el coche en una ciudad distinta a la de recogida. De esto se enteraron esa misma mañana, tras tres horas de investigación de Chusta. Por eso tampoco pasaba nada.
Esa semana Chusta había tenido final de proyecto en el trabajo con entrega de numerosos documentos, reunión de comunidad de vecinos, compra en el supermercado, al mismo tiempo que gestionaba los alojamientos del viaje y que Chaima, sin ocupación durante toda la semana, no se ofrecía para encargarse de ninguna tarea. Pero sí se podía cuestionar que Chusta hubiera hecho bien una gestión.
Alivió por ponerlo por escrito, pero cansancio y desgana de familia.
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