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16 de abril de 2024

Oposiciones a Heidelbergensis


Las civilizaciones y las especies progresan en dirección a un estado superior de esencia. Cuando ese nivel se aleja, no hay progreso. El odio, con la etapa contemporánea, se ha puesto el disfraz del humor para poder ser admitido dentro de los códigos de convivencia que establecieron los derechos humanos. Hasta el siglo XIX adoptó el disfraz de poder y durante la Edad Media el de fe. Se aceptaba mostrar una opinión de odio hacia una clase oprimida o hacia los que no creían en el propio dios. Desde el siglo XX no es de buen gusto hacerlo y por eso el odio se quedó en los chistes, en el fútbol y en la política.
También puede ponerse la máscara de una buena noticia, como un grito que te hace pensar que tu equipo ha marcado un gol, cuando se debe a que el gol lo ha recibido el equipo que más odia la mayoría de tu ciudad. Hay mucha distancia al progreso y poca a Black Mirror.

23 de enero de 2024

¿Y qué si ya no está?

Y, de repente, algo no vuelve. Nos sentamos en nuestro sillón favorito, esperamos que la cerveza sepa igual, y la han cambiado. Pasamos frente a la tienda de flores y la han cerrado. Subimos a la cima desde la que nos tirábamos por la nieve y ya no hay nieve. Y todo ha sucedido al cerrar la puerta. Y tratamos de recordar cuándo fue ese último momento en que los tomates sabían a tomate, pero la nostalgia del esfuerzo nos enoja. Pero no es así. No hay por qué alterarse. Siempre hay algo que no vuelve, pero es porque vamos hacia delante y porque estamos vivos. Los muertos no cambian.