Creo en la figura del héroe y todavía escondo un secreto deseo de ser uno, aunque cada vez más sepultado por los estratos de pragmatismo sedimentados por el tiempo. Todavía espero que sucedan cosas maravillosas sin que yo lo merezca. Me río con toda mi alma cuando algo me hace gracia, y si me hace mucha gracia me río mucho más. Hago payasadas cuando ni yo lo espero. Me gusta la comida rica. La luz que sale de las pantallas de cine es magia. Jugar es necesario y lo haría todos los días. Me cansan los sermones. Si me lo estoy pasando bien, no me quiero ir a la cama. Tengo que ir al cole todos los días, donde tengo muchos amigos. Me gustan los dibujos animados, los tebeos y los balones de fútbol.
No me importa reconocerlo: en muchos aspectos soy todavía un niño.