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6 de mayo de 2024

El ruido de mi cabeza

Por fin suceden dos cosas con el ruido de mi cabeza: que comprendo que es la muralla tras la cual se esconde la máquina de mis ideas y que empiezo a hacer bajar el puente levadizo que permite atravesarla por la puerta abierta. Y esto lo han posibilitado la experiencia y la razón. La primera ha llegado sola, como el otoño, y la segunda me gritaba día tras día desde los matorrales, pero yo no sabía hacerle caso. Transmitía mi incomodidad y mi impaciencia a mis extremidades, a mi cara y a mi sueño.
¿Cómo han cambiado las cosas? Sin darme cuenta y con el tiempo. De repente, un día, te sorprendes de que puedes hacerlo, lo haces y funciona. Y ese acto afianza tu seguridad para repetirlo. Y pierdes el miedo a ser infeliz. Y ya no te encierras en el coche para pedir ayuda a gritos.

29 de abril de 2024

Little albedrío


Nunca estoy más activo que cuando me atrapa la obsesión. Es el acompañante ideal para terminar una labor. No me deja descansar hasta que la he completado. En según qué tareas, y según qué épocas, podía hasta olvidarme de comer.
Sin embargo, la presión me inclina a lo contrario. Hace nacer mi ansiedad, y mi ansiedad tiene hambre. Por suerte no tiene sed, porque si no sería un alcohólico. Ahora solo soy un preobeso, de acuerdo con mi última comprobación de mi índice de masa corporal.
No he podido elegir mi forma de ser. Hay gente que cree que sí, y a menudo coincide con la gente que tampoco puede cambiar sus defectos. Suele pasar.

28 de abril de 2024

Protejamos el ambiente


Las personas tienen que darse cuenta de que sus acciones sobre los demás pueden tener un efecto perjudicial. ¿Cómo pueden saberlo antes de hacerlo? Por indicios, como hacía Colombo. Si se inicia un tema polémico, es fácil que haya debate o discusión. Si se efectúa un reproche, es fácil que se discuta. Si se realiza una queja sobre el interlocutor, lo más probable será que el otro tenga un punto de vista distinto. Si desde un tema inofensivo se deriva por decisión propia a otro que no lo es tanto, de conversación se pasará a discusión. Si se insiste en un tema que ya trajo conflicto y no se deja acabar, sino que se continúa discutiendo sobre él, nada bueno va a pasar. Y si a todo esto se añade que las dos personas conviven y no tienen casa adonde irse para estar tranquilos y que el otro les deje en paz, es difícil que se vuelva a estar normal hasta pasadas 24 horas.
Einstein no nació queriendo ser estadounidense.

18 de abril de 2024

Tengo en mente un abismo


La maraña de la mente puede atrapar a un alma desprevenida y dejarla laminada, desmenuzada, convertida en hebras que giran sobre sí mismas al ritmo del viento. Qué poder temible habita en nuestro interior. Los miedos son en realidad volcancillos en señal de tumulto subterráneo, burdos quejidos que ocultan el magma incandescente dominador del planeta, el auténtico señor de las andanzas del pensamiento. La indefensión que siente el espíritu se transforma en un pánico vital. Los temores a lo desconocido, a la noche, a la muerte, son pequeños reflejos de esa angustia que acompaña al humano desde la cuna.
La vida es enseñanza para lograr evitar que la mente nos controle. Somos nosotros quienes debemos tener el control.