La pareidolia nos conecta con el mundo inanimado. Forma parte de la maravillosa capacidad del ser humano para deformar la realidad. Enrevesamos sueños, confundimos fechas, reinterpretamos sucesos y reformamos las estructuras de la comunicación. Como al marqués de Bradomín, nos seduce la floresta de la mentira y preferimos cabalgar a lomos de un falso alazán que caminar sintiendo la arena penetrar en nuestras sandalias. Pero la mente traiciona al crédulo con menos remordimiento que pasión. Arrojados a los pies de los ídolos solo servimos para el deleite de los manipuladores, los que se han alzado con el trono del embuste, los que sacan rendimiento a la creación de engaños y a esto no están jugando; no como nosotros, que no hemos dejado de ser niños encerrados en un largo juego del que no queremos salir.
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5 de junio de 2024
2 de enero de 2024
Esos que allí ves
Curioso sucedido. Es de noche y vamos circulando por la carretera de Andalucia a la altura de Madridejos. Vemos tres luces rojas a la izquierda tan altas como aviones. No sabemos lo que es. Según vamos llegando a ellas, van quedando a nuestra izquierda. Siguen quedando altas pero seguimos sin ver ninguna estructura que las sustente. Empiezo a ver una forma de colina y le digo a mi hijo, dado que estamos en Ciudad Real: "Esos que allí ves son gigantes". Y acto seguido me rio, porque se empieza a ver que son modernos molinos de viento. Un parque eólico que reivindica al Caballero de la Triste Figura.
1 de enero de 2024
Nada comienza
Pobres quienes se dejan engañar por la invención exógena de un nuevo inicio. El árbol ya estaba ahí.
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