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1 de abril de 2025

¡Ah del Héctor!


Casi tres meses. Un vacío expresivo, una niebla gráfica de dominio sobre mi mente. Un desapego por la función creativa de estas yemas que ahora solo tocan si hay seis cuerdas. ¿Y por qué? ¿Y por qué no escribí a mis amigos cuando viví en Cardiff? ¿Por qué dejo morir amistades profundas cuando un pequeño esfuerzo las mantendría? 
Porque para mí no es tan pequeño. Es una huida de lo que todos, incluido yo, esperan que yo sea. A lo mejor es que no sé lo que soy.
Y todavía lo estoy construyendo.

11 de noviembre de 2024

No tienes derecho a pensar que la vida es gris


Hace cinco días recibí una alegría inesperada que me dejó afónico. Hace cuatro días disfruté por sorpresa de la música y la presencia de un artista que solo había visto en la tele desde joven. Hace dos días volví a practicar el deporte que más me gusta después de veinte meses sin poderlo hacer, asombrosamente sin dolor. Ayer de nuevo disfruté de un desayuno con dos amigos de profesión y me encontré inopinadamente feliz entre fases de conflicto. 
Esta noche el placer inmenso ha venido de una llamada que ha sido respondida por una de las personas que más importancia han tenido para mí y que hoy cumple años. No esperaba que pudiéramos hablar, pero de nuevo he podido disfrutar de poesía recitada por un hada, porque eso es lo que son todas las palabras que pronuncia.

10 de noviembre de 2024

Luchando por verlo todo desde lo alto


Un mareo vibrante dentro de mis oídos. La sensación de que mi cerebro se golpea contra mi cráneo como un loco en la celda del manicomio. Algo agarra mi martillo y mi yunque, y los congela. "A ver si puedo centrarme" musito ante el estante del lavabo.
Afuera no se me comprende. Miradas de crítica por estar tumbado en la cama leyendo para sujetar la vibración. Gemidos de sorpresa. Incomprensión en los gestos. 
Solo yo conozco la batalla de mis cavernas. Solo yo puedo tratar de aplacarla. Nunca se detiene.

25 de junio de 2024

Que no entras más


Se guardó todas las reacciones durante cuarenta años. No discutió, no opinó, no mostró ningún desacuerdo. Acataba las miradas desafiantes de los categóricos que buscaban sumisión a sus soflamas disfrazadas de punto de vista sabio. Bajaba la vista ante mentiras que pasaban por certezas en las bocas ebrias de los parroquianos del bar y del altar. Mientras tanto, un rugido se iba gestando en sus tripas escondido tras un muro de silencio. Y notaba que se iba haciendo más y más pequeño. 
Un día su nuca tocó la almohada y encontró que casi no le quedaba nada. Su interior estaba vacío e insatisfecho. El espacio que ocupaba no era suyo, sino de su familia o de sus colegas de profesión. Los amigos ya no le tenían en cuenta, dado que habían notado que no tenía un carácter que ofrecer. 
Lamentó todos esos días sin contestación. No se enfadó. Se propuso cambiarlo. Aunque ya tenía casi 60 años, lo cambiaría. ¿Para qué? Para lo que quedara.

23 de junio de 2024

Ya soy mayor para algunas cosas


Guido se miró al regazo. Los comensales vociferaban salpicando las fuentes de comida. Con la mirada baja se podía olvidar un poquito de tanta presencia humana. Llevaba cincuenta años gastando su valiosa energía sobre todo en dos objetivos: no desentonar en las conversaciones y tensar su cuerpo con sus pensamientos. Había decidido que canalizaría ese suministro en ser asertivo y en observar su cuerpo para relajarlo.
Se levantó de golpe y miró al frente. Se hizo el silencio. 
- No me gustan los cotilleos -dijo. 
Y se sentó. El silencio persistió mientras mordisqueaba satisfecho el curro de pan.

6 de mayo de 2024

El ruido de mi cabeza

Por fin suceden dos cosas con el ruido de mi cabeza: que comprendo que es la muralla tras la cual se esconde la máquina de mis ideas y que empiezo a hacer bajar el puente levadizo que permite atravesarla por la puerta abierta. Y esto lo han posibilitado la experiencia y la razón. La primera ha llegado sola, como el otoño, y la segunda me gritaba día tras día desde los matorrales, pero yo no sabía hacerle caso. Transmitía mi incomodidad y mi impaciencia a mis extremidades, a mi cara y a mi sueño.
¿Cómo han cambiado las cosas? Sin darme cuenta y con el tiempo. De repente, un día, te sorprendes de que puedes hacerlo, lo haces y funciona. Y ese acto afianza tu seguridad para repetirlo. Y pierdes el miedo a ser infeliz. Y ya no te encierras en el coche para pedir ayuda a gritos.

2 de mayo de 2024

La mente me ha hecho así


Si ando y empiezo a pensar en cosas que tengo que hacer, que tenía que haber hecho o que hice mal, mis ojos empiezan a caer hacia el suelo, el cuello se me encorva y los hombros obligan a mi pecho a encogerse. Es totalmente inconsciente y solo con los años me he dado cuenta de que lo hago. Conexión mente-cuerpo. Probablemente, si consiguiera no pensar mientras ando, andaría más relajado y recto. Pero cómo se puede no pensar. Muchas veces habría agradecido profundamente que alguien me hubiese enseñado a hacerlo. Si pienso más que respiro. Si es verdad que el cerebro gasta energía, habré adelgazado más de pensar que de hacer deporte. En ciertas fases de mi vida maldije el pensamiento hasta tal punto que envidiaba a los que nunca se planteaban nada y dejaban que todo y todos decidieran por ellos, porque así parecían felices mientras que yo sufría de un constante tormento en círculos.
Últimamente voy encontrando la forma de sujetar las riendas de ese pura sangre. No siempre gano yo.

26 de abril de 2024

Fari seísmo


En este instante de mi vida mi aguante social se iguala a mi escasa capacidad para el sobreseimiento de la hipocresía. Antes me sentía incómodo con la incoherencia de los pontificantes, que tejían una lona de exclusión para quienes no formaban parte de su grupo ni seguían sus preceptos, pero luego se disculpaban a sí mismos por tener comportamientos peores de flagrante egoísmo. Ahora no necesito sentirme incómodo porque me permito liberarme de sufrir su presencia y su influencia. Si alguna vez me sentí presionado para tolerarlos, incluso para aceptar su referencia moral, en la actualidad cada vez están menos presentes en mis consideraciones, hasta solo existir como antiejemplo.
Una de las piedras en el templo de mi ausencia de relajación, ese permanente estado de tensión con el que he vivido toda mi vida.

19 de marzo de 2024

Un tío hecho y derecho


Creo en la figura del héroe y todavía escondo un secreto deseo de ser uno, aunque cada vez más sepultado por los estratos de pragmatismo sedimentados por el tiempo. Todavía espero que sucedan cosas maravillosas sin que yo lo merezca. Me río con toda mi alma cuando algo me hace gracia, y si me hace mucha gracia me río mucho más. Hago payasadas cuando ni yo lo espero. Me gusta la comida rica. La luz que sale de las pantallas de cine es magia. Jugar es necesario y lo haría todos los días. Me cansan los sermones. Si me lo estoy pasando bien, no me quiero ir a la cama. Tengo que ir al cole todos los días, donde tengo muchos amigos. Me gustan los dibujos animados, los tebeos y los balones de fútbol.
No me importa reconocerlo: en muchos aspectos soy todavía un niño.

11 de marzo de 2024

También a favor de obra


Esos caminos que abrimos como nuevos a veces ya están escritos.
Perdí la oportunidad de asistir a un evento al que quería ir para mostrar mi apoyo a una persona, y de nuevo la razón de mis desvelos: se me olvidó. En un lugar secreto apuntaré alguna vez los olvidos que recuerde, aunque tal vez lo mejor sería no recordar lo que olvidé. Ayer sentí cierto resquemor que hace veinte años hubiera sido tormento y angustia. Me comprendí a mí mismo y me perdoné sin la esperanza de que no volviera a suceder. Solo me faltaba dar la explicación a las personas que abandoné.
Hoy el día me ha dado un regalo: he podido encontrarme con la persona a la que quería acompañar. Y no lo esperaba. Hemos hablado. Todo aclarado. Y es que es alguien que siempre tiene una sonrisa en la cara y en la mente. La rueda de vez en cuando gira a tu favor.

8 de enero de 2024

Mecánica hectórica

Otra de mis escenas habituales a lo largo de la vida. Preparo con tiempo algo para beneficio de otro, como sorpresa. No lo concreto. Con el tiempo, o se me olvida, o lo realiza otra persona. Aceites esenciales para que mis hijos duerman bien y no estén nerviosos. Libros cogidos en la biblioteca desde octubre. Frasquitos comprados. Lágrimas en la lluvia.