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12 de septiembre de 2024

Elric de Melniboné


Habiendo finalizado Elric de Melniboné, recobro la mágica impresión de estar ante un héroe sorprendente de Fantasía Heroica. Capaz de luchar y vencer, como los clásicos, pero reflexivo e inexplicable en su perdón. Años de introspección y de lucha contra su débil cuerpo le han convertido en un extraño humanista entre la carnívora y ególatra sociedad melnibonesa, pero es el emperador y tiene poder para cambiar su isla, incluso el mundo, si se le antoja. La incomprensión de los que le rodean se debilita a medida que su personalidad se va imponiendo en la obra: Yyrkoon, su malvado primo, que pretende arrebatarle el trono de Melniboné; Cymoril, su amada y hermana de Yyrkoon, asombrada siempre por la decisiones de Elric; Dyvim Tvar, el Señor de las Cavernas del Dragón, su segundo y amigo, inspirado siempre por su lealtad a Elric y su fe en la esencia melnibonesa; incluso Arioco, uno de los dioses del Caos, que se da cuenta de que Elric no es tan manejable como otros mortales. 
La búsqueda de Tormentosa y Enlutada, las dos espadas mágicas, surge anecdóticamente hasta convertirse en motor del viaje del héroe, como Ulises, Don Quijote o Andrés Hurtado. Como para los tres, para Elric está también reservado un momento de pérdida, recurrente en sus aventuras, que, tal vez de forma excesiva, vuelve a situar al héroe al principio de la carrera, despojado de todo lo que ha conseguido, a veces por indicación del destino, pero otras por su propia decisión.
Mis expectativas de entrada se transformaron en un conocimiento de salida que no sospechaba. Suficiente motivo para la satisfacción.

29 de abril de 2024

Little albedrío


Nunca estoy más activo que cuando me atrapa la obsesión. Es el acompañante ideal para terminar una labor. No me deja descansar hasta que la he completado. En según qué tareas, y según qué épocas, podía hasta olvidarme de comer.
Sin embargo, la presión me inclina a lo contrario. Hace nacer mi ansiedad, y mi ansiedad tiene hambre. Por suerte no tiene sed, porque si no sería un alcohólico. Ahora solo soy un preobeso, de acuerdo con mi última comprobación de mi índice de masa corporal.
No he podido elegir mi forma de ser. Hay gente que cree que sí, y a menudo coincide con la gente que tampoco puede cambiar sus defectos. Suele pasar.

12 de marzo de 2024

El Gran Cambio


La fiesta empezaba tarde. En la entrada de la finca se amontonaban los coches de alta gama con sus conductores esperando para aparcar. En el jardín inundado de flores, los rincones oscuros a los que no llegaba la luz de las farolas estaban repletos de corrillos y parejas. Los niños de la casa, ya acostados por sus cuidadoras, se asomaban entre los enrejados de las ventanas para cotillear.
En el momento más climático del evento, todas las luces se apagaron y el anfitrión anunció con voz pomposa El Gran Cambio. Aquello por lo que todos habían acudido a la reunión. Aburridos de lujo y ostentación, sin ideas ya para derrochar sus riquezas, la promesa de experimentar lo nunca vivido antes sedujo sus apetitos y conquistó su interés, tan adormecido tras haber nacido de un linaje que jamás se preocupó de trabajar para vivir.
Un foco iluminó una figura en el centro del claro frontal. Todos se sorprendieron al identificarlo. Era el jardinero. Levantó un dedo y señaló:
- ¡Tú!
Uno de los presentes se acercó sin poder resistirse, como si unos hilos sobrenaturales estuvieran moviendo sus piernas. Cuando se encontró frente al jardinero, ambos se desnudaron a la vez y se intercambiaron las ropas. El foco se apagó.
Cuando se volvió a encender, en el claro había una cocinera.

4 de marzo de 2024

Behind the musgo


En cada ser humano, ante una misma realidad, es tan distinta la forma de percibir, las conclusiones a las que se llega, el estado de ánimo con que se afronta, el control de emociones, las circunstancias personales, que lo asombroso es que hayan podido existir sociedades humanas. Esto lo investigaremos otra vez: los factores de cohesión entre humanos. Alguno debe ser realmente fuerte para que sigamos vivos tantos millones. Pero volviendo, que me iba: todo lo mencionado solo lo ve el interesado. Es tan difícil que alguien vea lo que late bajo el musgo, la electricidad que restalla bajo la piel del otro, que lo más habitual es que nadie se sienta comprendido. Es curioso, ¿verdad?, que seamos un mundo de incomprendidos y nos complazcamos en aislar y atormentar a los que no comprendemos. Y luego nos asombra la naturaleza del escorpión.

21 de febrero de 2024

El infinito en un junco


En esto que te sientes un miserable carroñero al darte de bruces con la existencia de dos personas de alta gama y que a la vez buscan favorecer a los necesitados altruistamente. Y te miras al espejo y ves a alguien que clasifica sin profundidad a las personas. Y que pone la etiqueta de despreciable al género humano. Y hete aquí que la guantá en el cielo la boca ha resonado en Utebo. Pero te sabe bien y prometes enmendar tu mirada torva.

6 de febrero de 2024

Caras que matan



 
Una sola mirada puede parar un corazón. Pues un corazón debería ser algo más fuerte; por algo lleva una coraza grande. Pecado número 354 de la Sociedad Capibalista: malinterpretar las caras. Que me ha mirado mal. Que me ha puesto mala cara. ¿Y tú, folloncico o folloncica, qué sabes si le duele el estómago o le da el sol en la cara y por eso arruga el gesto? ¿Qué poder nos ha sido otorgado para sentar cátedra sobre las motivaciones de los demás para asentar sus músculos faciales en la posición que sea? ¿Ahora somos telépatas? Lo más curioso de todo es que a lo mejor la persona ni siquiera es consciente de que pone tal cara o tal otra. Se encuentra con el rechazo casi imperceptible y devuelve también rechazo. Así empiezan las guerras.

31 de enero de 2024

Querer a todos


Cada uno que examine la justicia con que se trata a diferentes colectivos. Mientras no se atienda a todos de la misma forma, la hipocresía social impedirá que se alcance la felicidad global. De algunos nos podemos reír; de otros no se puede. Protegemos a algunos; otros que se protejan solos. A unos les damos ayudas; otros no pueden atreverse a reclamarlas. Los actos son reprobables en sí, no según quién los cometa.

20 de enero de 2024

Receta mágica

Estropearlo todo es muy fácil. No es el caso, pero tan solo hay que decir lo que piensas sin poner el filtro de quedar bien y quitar el que siempre llevas puesto, el de evitar el conflicto. No te compres el de ponerte en lugar del otro, que es muy caro, y piensa que no habrá un mañana en el que vivirás para sufrir las consecuencias. Hecho.