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29 de marzo de 2024

O por cualquier otra razón


El periodista se encontraba en la redacción del periódico para el que llevaba trabajando los últimos 37 años, esperando a poder terminar su artículo. No había nadie más, pues era ya tarde y todos se habían marchado a casa. La puerta del fondo se abrió. El rectángulo de luz sorprendió al periodista. No esperaba a nadie. Unos pasos se le acercaron, sin poder distinguir a su dueño debido al brillo de las luces del pasillo. Muy cerca sonó una voz:
- Déjelo todo como está. No siga.
- ¿C... Cómo?
- ¿No se lo han dicho? Todo lo que ha hecho no ha servido de nada. Basura. Error tras error. Siempre mal.
- Pero... Si nunca me han dicho eso. Todo lo contrario.
- Sería porque no se daban cuenta. O porque no era su intención. O porque era una broma. O no les entendió usted. Pero llevan aguantándole mucho tiempo. No llamaron a la policía porque creyeron que iba a cambiar. Hasta aquí.
El periodista no se mueve ni habla. Cierra los ojos y se mira dentro. Solo le queda dentro.

6 de febrero de 2024

Caras que matan



 
Una sola mirada puede parar un corazón. Pues un corazón debería ser algo más fuerte; por algo lleva una coraza grande. Pecado número 354 de la Sociedad Capibalista: malinterpretar las caras. Que me ha mirado mal. Que me ha puesto mala cara. ¿Y tú, folloncico o folloncica, qué sabes si le duele el estómago o le da el sol en la cara y por eso arruga el gesto? ¿Qué poder nos ha sido otorgado para sentar cátedra sobre las motivaciones de los demás para asentar sus músculos faciales en la posición que sea? ¿Ahora somos telépatas? Lo más curioso de todo es que a lo mejor la persona ni siquiera es consciente de que pone tal cara o tal otra. Se encuentra con el rechazo casi imperceptible y devuelve también rechazo. Así empiezan las guerras.