Alguien escribe en el cielo. No supone ninguna novedad que alguien quiere decirte algo. Los trazos son enigmáticos y el origen ignoto. Algunos dirán que saben quién es; otros que también lo saben y no es ese. La respuesta es sencilla, pero se oculta fácilmente porque los ojos que miran están poco entrenados a descubrir secretos. Mira bien: quién escribe en el cielo eres tú.