2 de enero de 2025

Sobre los saltos favorables


Una sorpresa insufla alma en el yo. La clasificación es variada y aleatoria. Mejor pensar en las categorías beneficiosas, que son las más relatadas en cónclaves de compadreo. Las negativas se cuentan menos. Por eso nos ponemos ansiosos y saltarines cuando se nos anuncia que viene algo; suponemos que será bueno. Por eso y por el tono del proclamador, que contagia impaciencia y misterio. Lo desconocido seduce a los humanos. De eso se sirvieron las religiones para someter. 
He tenido dos bocanadas este año: una con la respuesta a tres mensajes de felicitación que mandé, y otra al pensar en la contestación a una pregunta de una profesional. De las dos saqué en claro que tan mal no lo habré hecho en el fondo, aunque me procure mi propio suplicio a menudo, cuando mezclo recuerdos lejanos con el endriago del arrepentimiento. Gracias, discentes y descendientes.

1 de enero de 2025

Se crea aunque no lo creas


He retomado la costumbre de llevar un diario de sueños. Se trata de escribir lo que recuerdas de un sueño, a ser posible al despertar. Hoy no me ha sido posible hacerlo, pero todavía recuerdo una escena de mi sueño en que alguien me decía que ese conjunto de folios con canutillo que llevaba en la mano, y que yo pensaba que eran hojas e ilustraciones que tenían otro objetivo importante para otra persona, era mi obra completa en cuentos. Yo entonces me ponía orgulloso y me regocijaba en la idea de sentir que una labor de años, a la que no le había dado importancia, se concretaba en un sueño conseguido. Es más, al instante siguiente, el tamaño del legajo aumentaba. 
Con esa ilusión empiezo el año: llegar a escribir algo cerrado y completo.