2 de enero de 2025

Sobre los saltos favorables


Una sorpresa insufla alma en el yo. La clasificación es variada y aleatoria. Mejor pensar en las categorías beneficiosas, que son las más relatadas en cónclaves de compadreo. Las negativas se cuentan menos. Por eso nos ponemos ansiosos y saltarines cuando se nos anuncia que viene algo; suponemos que será bueno. Por eso y por el tono del proclamador, que contagia impaciencia y misterio. Lo desconocido seduce a los humanos. De eso se sirvieron las religiones para someter. 
He tenido dos bocanadas este año: una con la respuesta a tres mensajes de felicitación que mandé, y otra al pensar en la contestación a una pregunta de una profesional. De las dos saqué en claro que tan mal no lo habré hecho en el fondo, aunque me procure mi propio suplicio a menudo, cuando mezclo recuerdos lejanos con el endriago del arrepentimiento. Gracias, discentes y descendientes.

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