16 de abril de 2024

Oposiciones a Heidelbergensis


Las civilizaciones y las especies progresan en dirección a un estado superior de esencia. Cuando ese nivel se aleja, no hay progreso. El odio, con la etapa contemporánea, se ha puesto el disfraz del humor para poder ser admitido dentro de los códigos de convivencia que establecieron los derechos humanos. Hasta el siglo XIX adoptó el disfraz de poder y durante la Edad Media el de fe. Se aceptaba mostrar una opinión de odio hacia una clase oprimida o hacia los que no creían en el propio dios. Desde el siglo XX no es de buen gusto hacerlo y por eso el odio se quedó en los chistes, en el fútbol y en la política.
También puede ponerse la máscara de una buena noticia, como un grito que te hace pensar que tu equipo ha marcado un gol, cuando se debe a que el gol lo ha recibido el equipo que más odia la mayoría de tu ciudad. Hay mucha distancia al progreso y poca a Black Mirror.

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