23 de enero de 2024

¿Y qué si ya no está?

Y, de repente, algo no vuelve. Nos sentamos en nuestro sillón favorito, esperamos que la cerveza sepa igual, y la han cambiado. Pasamos frente a la tienda de flores y la han cerrado. Subimos a la cima desde la que nos tirábamos por la nieve y ya no hay nieve. Y todo ha sucedido al cerrar la puerta. Y tratamos de recordar cuándo fue ese último momento en que los tomates sabían a tomate, pero la nostalgia del esfuerzo nos enoja. Pero no es así. No hay por qué alterarse. Siempre hay algo que no vuelve, pero es porque vamos hacia delante y porque estamos vivos. Los muertos no cambian.

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