Seguro que nos pasa a todos. Eso de que no entendemos cómo los demás no nos entienden. Por ejemplo, a mí me asombra que los demás se asombren de que yo no llegue a todo. Y es que dejo muchas cosas por hacer, pero porque no doy más de mí. Olvido, pospongo y alargo cosas; es mi especialidad. Y no estoy satisfecho con ello. Pero estaría todavía menos satisfecho con la ansiedad de querer llegar a todo y de preocuparme por todo. Mi elección está hecha.
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