29 de abril de 2024

Little albedrío


Nunca estoy más activo que cuando me atrapa la obsesión. Es el acompañante ideal para terminar una labor. No me deja descansar hasta que la he completado. En según qué tareas, y según qué épocas, podía hasta olvidarme de comer.
Sin embargo, la presión me inclina a lo contrario. Hace nacer mi ansiedad, y mi ansiedad tiene hambre. Por suerte no tiene sed, porque si no sería un alcohólico. Ahora solo soy un preobeso, de acuerdo con mi última comprobación de mi índice de masa corporal.
No he podido elegir mi forma de ser. Hay gente que cree que sí, y a menudo coincide con la gente que tampoco puede cambiar sus defectos. Suele pasar.

28 de abril de 2024

Protejamos el ambiente


Las personas tienen que darse cuenta de que sus acciones sobre los demás pueden tener un efecto perjudicial. ¿Cómo pueden saberlo antes de hacerlo? Por indicios, como hacía Colombo. Si se inicia un tema polémico, es fácil que haya debate o discusión. Si se efectúa un reproche, es fácil que se discuta. Si se realiza una queja sobre el interlocutor, lo más probable será que el otro tenga un punto de vista distinto. Si desde un tema inofensivo se deriva por decisión propia a otro que no lo es tanto, de conversación se pasará a discusión. Si se insiste en un tema que ya trajo conflicto y no se deja acabar, sino que se continúa discutiendo sobre él, nada bueno va a pasar. Y si a todo esto se añade que las dos personas conviven y no tienen casa adonde irse para estar tranquilos y que el otro les deje en paz, es difícil que se vuelva a estar normal hasta pasadas 24 horas.
Einstein no nació queriendo ser estadounidense.

27 de abril de 2024

Puede ser que cobren vida


Las cabritillas se recogieron en su redil. Luislon, el pastor, comprobó en su pantalla de antebrazo que todas habían vuelto y descargado sus datos. Cada una de ellas disponía de una conexión magnética con el terminal de su corral para transmitir el contenido de sus ubres. Habían recorrido todo un sector del cielo para rellenarlas con valiosa información.
Luislon miró la noche estrellada por donde varios años atrás había volado con su nave, el Mastín Perdiguero 2, llevando a cabo encargos de mapeo y vigilancia del campo magnético. Ahora esa labor la realizaban más rápido unos robots, las cabritillas, que costaban menos que una flota de mastines y cubrían cien veces más misiones.
Su arrobamiento nocturno terminó bruscamente. Uno de los pilotos de su pantalla relampagueaba de forma intermitente. Era la cabritilla 6. Qué extraño, pensó. Era la misma cuyo cerebro positrónico había sido renovado la semana pasada. Fue a ver.
Dentro del redil, los motores runruneaban mientras se recargaban. Se acercó a la puerta 6, donde una pequeña luz titilaba suavemente. Se asomó al interior. La cabritilla parecía tranquila. Miró más de cerca. De repente, la cabritilla le miró y habló:
- ¿Eres tú mi papá?

26 de abril de 2024

Fari seísmo


En este instante de mi vida mi aguante social se iguala a mi escasa capacidad para el sobreseimiento de la hipocresía. Antes me sentía incómodo con la incoherencia de los pontificantes, que tejían una lona de exclusión para quienes no formaban parte de su grupo ni seguían sus preceptos, pero luego se disculpaban a sí mismos por tener comportamientos peores de flagrante egoísmo. Ahora no necesito sentirme incómodo porque me permito liberarme de sufrir su presencia y su influencia. Si alguna vez me sentí presionado para tolerarlos, incluso para aceptar su referencia moral, en la actualidad cada vez están menos presentes en mis consideraciones, hasta solo existir como antiejemplo.
Una de las piedras en el templo de mi ausencia de relajación, ese permanente estado de tensión con el que he vivido toda mi vida.

25 de abril de 2024

Hoy me llamo Sara


Hoy me llamo Sara. Me morí ayer, con 46 años y 25 kilos. Si alguien pregunta qué justicia hay en esto, yo respondo que no busco justicia, como tampoco la busca el río cuando acaba en el mar. Mis hijos y mi marido me han conocido, han vivido mi vida conmigo y han sabido de mis alegrías y mis penas. Yo sabía hace meses que este sería el resultado tarde o temprano. Me preguntaría cómo era eso de vivir sin temer la muerte, por si alguien comparara mi situación con la suya, pero jamás la temí. Hay que procurar no quedarse en que todo tenga dos lados, aunque uno de ellos sea la propia vida. Es fácil situarse en las posibilidades alternativas cuando ninguna se resuelve con el final de tu existencia. Pero yo he conseguido superar eso.
Cierto: me cago en el maldito monstruo que me estrujó. Me tocó a mí y nada más puedo decir. Solo os deseo que lo atrapéis antes de que os entre hasta la cocina y haya tiempo de echarlo.
Os veo y me pongo triste, pero no por no estar con vosotros. Con quien lo desee, yo estaré. Lo que me entristece es ver cómo malgastáis vuestra vida en cosas que no lo valen. Para mí es fácil decirlo; ya sabéis que se valora de verdad algo cuando se pierde. Pero si os lo decimos muchos, a lo mejor hacéis algo de caso.
Aquí no se está mal. No os preocupéis más por mí. Preocupaos por vosotros, y haced algo, capullos.

24 de abril de 2024

No mires a la bailarina


Donde el humano encuentra mejor su camino es en el interior. Cuando hablas, piensas menos; si escuchas, no oyes a tu mente; mientras ves una pantalla, tu cerebro se duerme. Vivir sin meditar lo que hacemos es como conducir un coche sin frenos. Es necesario parar alguna vez, apartar la mirada del asfalto, respirar hondo y vernos desde arriba como un juguete al que vamos a darle el siguiente uso.
Nuestro juguete, ese soldadito de plomo que no quiere perder ni una pierna ni un brazo, nos tiene que durar y servir bien. Huye del fuego exterior, soldadito, y guíate por el de dentro.

23 de abril de 2024

La rebelión de las cosas


¿Por qué las cosas no me obedecen? Al ponerme la camisa los botones no entran a la primera cuando tengo prisa. Si llego tarde, las esquinas de la cama se ponen en medio y me doy con ellas. Cuando intento coger las tijeras del fondo del cajón entre el conjunto de trastos, no se dejan agarrar y me cuesta tanto conseguirlo que me impaciento. Por no hablar de las cosas que se esconden detrás de la mesilla de noche para que no las encuentre. O de los carnets que se pierden aposta durante semanas para que yo pierda mi tiempo en buscarlos y no pueda utilizarlos. Y qué decir de los bolígrafos. Tengo entendido que se inventaron para deslizarse entre las carpetas hasta el fondo de las mochilas y así ejercitar nuestra memoria con los datos que no pudimos apuntar porque no teníamos con qué escribirlos.
Se ve que es muy difícil que las cosas nos obedezcan. Tan difícil que habrá que serenarse y planificarse para no ir con prisas y que puedan hacerlo.

22 de abril de 2024

Enjoy the Silence


La mente también libra la batalla del silencio y la palabra. Los significados penetran en la mente con paciencia, pero cuando es el ímpetu el que guía la comunicación se descarta la comprensión. La cascada de frases es enemiga de la calma. La artesanía del pensamiento se elabora en una estructura cerrada de cuerpo e ideas, de manos y de procesos, que necesitan apartar el barullo mundano. Si abrimos con una navaja el interior de los fonemas, encontraremos relleno de sofá.
Reservo para la conversación un diez por ciento de servicios mínimos.

21 de abril de 2024

Ciencia ficción creativa


Una ciencia ficción auténticamente innovadora debería generar sus personajes, sus conceptos y sus mundos sin tomar en cuenta ninguna referencia humana. Los marcianos con forma antropoide se basan en nuestra estructura corporal. Las naves espaciales se diseñan a partir de nuestros aviones y barcos. Las sociedades alienígenas se copian de las relaciones sociales que tenemos los terrestres, ya sea para tomar rasgos de ellas o para crearlos como opuestos. ¿Qué tal imaginar una sociedad extraterrestre que no necesite el concepto de sociedad? ¿Y un individuo que no tenga cuerpo? ¿O un transporte que no suponga movimiento?
Dar solución a cuestiones como estas sobrepasa las estructuras mentales humanas, pero son retos que abrirían el campo de la ciencia ficción a nuevos planteamientos que no mirasen a la civilización terrestre, sino a la propia CF.

20 de abril de 2024

En aquel rincón, la realidad


Frente a frente, nuestra percepción contra la realidad. Por partir de una base, consideremos que la realidad es lo que perciben acerca de cualquier evento una mayoría de personas en un momento concreto. Esa mayoría ha de tener una grada común, ya sea la pantalla de la televisión, una red social o la presencia concomitante. Además están los perturbadores de la percepción, que pueden ser inadvertidos, como no pillar una broma, el engaño o la mentira, o provocados, como las drogas o los efectos de un golpe.
Tomando el número como el factor decisivo que dirime lo que es real, la posibilidad de estar considerando como real algo que no lo es se convierte en toda una amenaza. El miedo que provoca se puede combatir con el reforzamiento de nuestra propia realidad, pero siempre con el límite de no imponerla fuera de nuestro ámbito individual. Eso sería posverdad o totalitarismo. O locura.