Una ciencia ficción auténticamente innovadora debería generar sus personajes, sus conceptos y sus mundos sin tomar en cuenta ninguna referencia humana. Los marcianos con forma antropoide se basan en nuestra estructura corporal. Las naves espaciales se diseñan a partir de nuestros aviones y barcos. Las sociedades alienígenas se copian de las relaciones sociales que tenemos los terrestres, ya sea para tomar rasgos de ellas o para crearlos como opuestos. ¿Qué tal imaginar una sociedad extraterrestre que no necesite el concepto de sociedad? ¿Y un individuo que no tenga cuerpo? ¿O un transporte que no suponga movimiento?
Dar solución a cuestiones como estas sobrepasa las estructuras mentales humanas, pero son retos que abrirían el campo de la ciencia ficción a nuevos planteamientos que no mirasen a la civilización terrestre, sino a la propia CF.
No hay comentarios:
Publicar un comentario