4 de mayo de 2024

Sueños son


Despierto y los sueños son solo un traslúcido recuerdo. Antes de que se asienten, vienen las reminiscencias y las obligaciones, y los ahuyentan. Solo los apoyan las emociones, sombras oníricas y hermanas suyas. En la lucha por la supervivencia, lo que vivo mientras duermo tiene perdida la batalla con la realidad, por su origen recóndito bajo la mente consciente, su falta de presencia para las ocupaciones cotidianas y esa naturaleza liviana que lo lleva a evaporarse sin testimoniar su existencia. Nunca me intereso por darle voz, ni me acuerdo de lo que ha pasado igual que un borracho. Su lugar lo ocupan raudos los emisarios de la memoria y del deber.
El pasado y el futuro combaten a los sueños. Solo pararse en el presente, el terreno de los sentimientos, los puede alimentar para que permanezcan.

3 de mayo de 2024

Un buen conversador


Unos científicos han conseguido establecer un contacto verbal con una ballena. La única pega ha sido que no sabían lo que le estaban diciendo, ya que se trataba de grabaciones de sonidos de otras ballenas que no habían logrado comprender. Por tanto, todo ha terminado cuando el cetáceo se ha cansado de oír incongruencias y se ha marchado; se ha hartado del diálogo de besugos porque era una ballena. Realmente un éxito, dicen los investigadores. Incluso se han permitido dividir el intento de diálogo en tres fases, la última de las cuales se llamaba fatuamente "desconexión".
Un poco de humildad, humanos, que solo somos animales con lenguaje articulado. Y, a menudo, animales de los peores.

2 de mayo de 2024

La mente me ha hecho así


Si ando y empiezo a pensar en cosas que tengo que hacer, que tenía que haber hecho o que hice mal, mis ojos empiezan a caer hacia el suelo, el cuello se me encorva y los hombros obligan a mi pecho a encogerse. Es totalmente inconsciente y solo con los años me he dado cuenta de que lo hago. Conexión mente-cuerpo. Probablemente, si consiguiera no pensar mientras ando, andaría más relajado y recto. Pero cómo se puede no pensar. Muchas veces habría agradecido profundamente que alguien me hubiese enseñado a hacerlo. Si pienso más que respiro. Si es verdad que el cerebro gasta energía, habré adelgazado más de pensar que de hacer deporte. En ciertas fases de mi vida maldije el pensamiento hasta tal punto que envidiaba a los que nunca se planteaban nada y dejaban que todo y todos decidieran por ellos, porque así parecían felices mientras que yo sufría de un constante tormento en círculos.
Últimamente voy encontrando la forma de sujetar las riendas de ese pura sangre. No siempre gano yo.

1 de mayo de 2024

Dualidades de carácter 1

Hay personas que necesitan estar hablando la mayor parte del tiempo de su día y, cuando algo les impide seguir con su charla, se desconciertan hasta atribuir falta de normalidad a ese obstáculo, en aras del provecho que proporciona la costumbre de expresarse verbalmente. Incluso exigen que no se les vuelva a coartar esa libertad a la que tienen derecho, pues otra alternativa sería propia de intolerantes. Y en frente estará un oyente o escuchante que se verá obligado al silencio y a la atención, a pesar de que tal vez ninguna de las dos imposiciones, o solo una, sean de su agrado. Se olvida que algunas libertades deben estar limitadas, por penetrar en la esfera de decisión de otros.
Y luego hay otras personas que no han nacido con ese motor bajo la lengua, que pueden encontrar dificultades con la velocidad de expresión o de respuesta, que quizás no tengan nada que decir en ciertos momentos o simplemente prefieran no tener que seguir el hilo de las palabras de otro. Probablemente estás últimas sean menos comprendidas por las implicaciones que su carácter tiene en las relaciones sociales, pero son tan viables y posibles como las primeras.

29 de abril de 2024

Little albedrío


Nunca estoy más activo que cuando me atrapa la obsesión. Es el acompañante ideal para terminar una labor. No me deja descansar hasta que la he completado. En según qué tareas, y según qué épocas, podía hasta olvidarme de comer.
Sin embargo, la presión me inclina a lo contrario. Hace nacer mi ansiedad, y mi ansiedad tiene hambre. Por suerte no tiene sed, porque si no sería un alcohólico. Ahora solo soy un preobeso, de acuerdo con mi última comprobación de mi índice de masa corporal.
No he podido elegir mi forma de ser. Hay gente que cree que sí, y a menudo coincide con la gente que tampoco puede cambiar sus defectos. Suele pasar.

28 de abril de 2024

Protejamos el ambiente


Las personas tienen que darse cuenta de que sus acciones sobre los demás pueden tener un efecto perjudicial. ¿Cómo pueden saberlo antes de hacerlo? Por indicios, como hacía Colombo. Si se inicia un tema polémico, es fácil que haya debate o discusión. Si se efectúa un reproche, es fácil que se discuta. Si se realiza una queja sobre el interlocutor, lo más probable será que el otro tenga un punto de vista distinto. Si desde un tema inofensivo se deriva por decisión propia a otro que no lo es tanto, de conversación se pasará a discusión. Si se insiste en un tema que ya trajo conflicto y no se deja acabar, sino que se continúa discutiendo sobre él, nada bueno va a pasar. Y si a todo esto se añade que las dos personas conviven y no tienen casa adonde irse para estar tranquilos y que el otro les deje en paz, es difícil que se vuelva a estar normal hasta pasadas 24 horas.
Einstein no nació queriendo ser estadounidense.

27 de abril de 2024

Puede ser que cobren vida


Las cabritillas se recogieron en su redil. Luislon, el pastor, comprobó en su pantalla de antebrazo que todas habían vuelto y descargado sus datos. Cada una de ellas disponía de una conexión magnética con el terminal de su corral para transmitir el contenido de sus ubres. Habían recorrido todo un sector del cielo para rellenarlas con valiosa información.
Luislon miró la noche estrellada por donde varios años atrás había volado con su nave, el Mastín Perdiguero 2, llevando a cabo encargos de mapeo y vigilancia del campo magnético. Ahora esa labor la realizaban más rápido unos robots, las cabritillas, que costaban menos que una flota de mastines y cubrían cien veces más misiones.
Su arrobamiento nocturno terminó bruscamente. Uno de los pilotos de su pantalla relampagueaba de forma intermitente. Era la cabritilla 6. Qué extraño, pensó. Era la misma cuyo cerebro positrónico había sido renovado la semana pasada. Fue a ver.
Dentro del redil, los motores runruneaban mientras se recargaban. Se acercó a la puerta 6, donde una pequeña luz titilaba suavemente. Se asomó al interior. La cabritilla parecía tranquila. Miró más de cerca. De repente, la cabritilla le miró y habló:
- ¿Eres tú mi papá?

26 de abril de 2024

Fari seísmo


En este instante de mi vida mi aguante social se iguala a mi escasa capacidad para el sobreseimiento de la hipocresía. Antes me sentía incómodo con la incoherencia de los pontificantes, que tejían una lona de exclusión para quienes no formaban parte de su grupo ni seguían sus preceptos, pero luego se disculpaban a sí mismos por tener comportamientos peores de flagrante egoísmo. Ahora no necesito sentirme incómodo porque me permito liberarme de sufrir su presencia y su influencia. Si alguna vez me sentí presionado para tolerarlos, incluso para aceptar su referencia moral, en la actualidad cada vez están menos presentes en mis consideraciones, hasta solo existir como antiejemplo.
Una de las piedras en el templo de mi ausencia de relajación, ese permanente estado de tensión con el que he vivido toda mi vida.

25 de abril de 2024

Hoy me llamo Sara


Hoy me llamo Sara. Me morí ayer, con 46 años y 25 kilos. Si alguien pregunta qué justicia hay en esto, yo respondo que no busco justicia, como tampoco la busca el río cuando acaba en el mar. Mis hijos y mi marido me han conocido, han vivido mi vida conmigo y han sabido de mis alegrías y mis penas. Yo sabía hace meses que este sería el resultado tarde o temprano. Me preguntaría cómo era eso de vivir sin temer la muerte, por si alguien comparara mi situación con la suya, pero jamás la temí. Hay que procurar no quedarse en que todo tenga dos lados, aunque uno de ellos sea la propia vida. Es fácil situarse en las posibilidades alternativas cuando ninguna se resuelve con el final de tu existencia. Pero yo he conseguido superar eso.
Cierto: me cago en el maldito monstruo que me estrujó. Me tocó a mí y nada más puedo decir. Solo os deseo que lo atrapéis antes de que os entre hasta la cocina y haya tiempo de echarlo.
Os veo y me pongo triste, pero no por no estar con vosotros. Con quien lo desee, yo estaré. Lo que me entristece es ver cómo malgastáis vuestra vida en cosas que no lo valen. Para mí es fácil decirlo; ya sabéis que se valora de verdad algo cuando se pierde. Pero si os lo decimos muchos, a lo mejor hacéis algo de caso.
Aquí no se está mal. No os preocupéis más por mí. Preocupaos por vosotros, y haced algo, capullos.

24 de abril de 2024

No mires a la bailarina


Donde el humano encuentra mejor su camino es en el interior. Cuando hablas, piensas menos; si escuchas, no oyes a tu mente; mientras ves una pantalla, tu cerebro se duerme. Vivir sin meditar lo que hacemos es como conducir un coche sin frenos. Es necesario parar alguna vez, apartar la mirada del asfalto, respirar hondo y vernos desde arriba como un juguete al que vamos a darle el siguiente uso.
Nuestro juguete, ese soldadito de plomo que no quiere perder ni una pierna ni un brazo, nos tiene que durar y servir bien. Huye del fuego exterior, soldadito, y guíate por el de dentro.