1 de mayo de 2024

Dualidades de carácter 1

Hay personas que necesitan estar hablando la mayor parte del tiempo de su día y, cuando algo les impide seguir con su charla, se desconciertan hasta atribuir falta de normalidad a ese obstáculo, en aras del provecho que proporciona la costumbre de expresarse verbalmente. Incluso exigen que no se les vuelva a coartar esa libertad a la que tienen derecho, pues otra alternativa sería propia de intolerantes. Y en frente estará un oyente o escuchante que se verá obligado al silencio y a la atención, a pesar de que tal vez ninguna de las dos imposiciones, o solo una, sean de su agrado. Se olvida que algunas libertades deben estar limitadas, por penetrar en la esfera de decisión de otros.
Y luego hay otras personas que no han nacido con ese motor bajo la lengua, que pueden encontrar dificultades con la velocidad de expresión o de respuesta, que quizás no tengan nada que decir en ciertos momentos o simplemente prefieran no tener que seguir el hilo de las palabras de otro. Probablemente estás últimas sean menos comprendidas por las implicaciones que su carácter tiene en las relaciones sociales, pero son tan viables y posibles como las primeras.

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