15 de marzo de 2024

Pena de palabra


La corriente oficial dice que lo verdadero equivale a lo empírico. Solo cuando podemos demostrar algo con pruebas sabemos que es cierto. El problema viene cuando las evidencias implican al ser humano. Si alguien en un juicio asegura haber visto al Yeti, el juez lo desautorizará como testigo, pero si esa misma persona afirma que vio a tal persona matar a tal otra, su testimonio se tomará como auténtico y pesará sobre la decisión final, que puede acarrear la muerte o la cadena perpetua de otro.
El ser humano no es fiable. Esa falta de fiabilidad no la abarca solo la mentira. Hay personas que han visto, oído o leído lo que quieren ver, oír o leer. Hay personas que jurarán por su vida que han presenciado algo que no ha sucedido. Y pueden ser muchas. Que se lo digan a Ricky Martin.

14 de marzo de 2024

Vendido es el fruto de tu vientre

Vendido es el fruto de tu vientre es el título de la obra de teatro que he ido a ver hoy. La habilidad del director al poner 15 actores sobre un escenario de 15 metros cuadrados siempre presentes iguala a la multiplicación de los panes y los peces, solo que lo primero lo he visto yo. El tema central era el robo de bebés en España durante los años 60, 70, 80 y 90 del siglo pasado, a cargo de instancias eclesiásticas y en favor de las clases pudientes arraigadas en el franquismo. Los actores, dirigidos por un director hacendoso y creativo, desplegaban su maestría en la contención de movimientos exigida por el espacio. Uno en especial, espléndido y de la ciudad, como yo. El argumento, soberbio análisis de una historia ficticia que funciona como paráfrasis del grave asunto, no decae en toda la duración de la obra.
El saqueo de placentas proletarias siempre ha sido muy del gusto de los potentados, que saborean un aire de nosequé bohemio cuando piensan que su linaje los protege de la ley. El poder del pasado es el padre de la libertad moderna, esa que te permite violar normas y conculcar úteros.

13 de marzo de 2024

This is the Way


Hoy he acabado The Mandalorian. Es la hermanita pequeña de la parte aventurera de la saga de La Guerra de las Galaxias. Hay un personaje, Grogu, que adopta el papel de niño aunque no lo es, y es protegido por el mandaloriano, Dinn Djarin, que es un cazarrecompensas y no un padre. Hay intriga, lucha, problema-solución, héroes y antihéroes, condiciones estupendas para gustar a los seguidores del Space Opera.
Pero lo llamativo de la serie es el mecanismo repetido de unos personajes que encarnan lo que por naturaleza no son. Tal vez sea ese uno de los jugos de la existencia, porque en la serie se hace mayormente para el bien, y al ser humano le gusta la sorpresa de tener que reclasificar a alguien por encima del concepto en que lo tenía. Es decir, es una bofetada en el cielo la boca a la intuición, a la preponderancia de la primera impresión y, sobre todo, a los prejuicios, uno de los más abundantes males de nuestra época. Si lo exterminásemos de nuestro bagaje cultural, seríamos más felices y más seguros en nosotros mismos.
This is the way. Este es el camino.

12 de marzo de 2024

El Gran Cambio


La fiesta empezaba tarde. En la entrada de la finca se amontonaban los coches de alta gama con sus conductores esperando para aparcar. En el jardín inundado de flores, los rincones oscuros a los que no llegaba la luz de las farolas estaban repletos de corrillos y parejas. Los niños de la casa, ya acostados por sus cuidadoras, se asomaban entre los enrejados de las ventanas para cotillear.
En el momento más climático del evento, todas las luces se apagaron y el anfitrión anunció con voz pomposa El Gran Cambio. Aquello por lo que todos habían acudido a la reunión. Aburridos de lujo y ostentación, sin ideas ya para derrochar sus riquezas, la promesa de experimentar lo nunca vivido antes sedujo sus apetitos y conquistó su interés, tan adormecido tras haber nacido de un linaje que jamás se preocupó de trabajar para vivir.
Un foco iluminó una figura en el centro del claro frontal. Todos se sorprendieron al identificarlo. Era el jardinero. Levantó un dedo y señaló:
- ¡Tú!
Uno de los presentes se acercó sin poder resistirse, como si unos hilos sobrenaturales estuvieran moviendo sus piernas. Cuando se encontró frente al jardinero, ambos se desnudaron a la vez y se intercambiaron las ropas. El foco se apagó.
Cuando se volvió a encender, en el claro había una cocinera.

11 de marzo de 2024

También a favor de obra


Esos caminos que abrimos como nuevos a veces ya están escritos.
Perdí la oportunidad de asistir a un evento al que quería ir para mostrar mi apoyo a una persona, y de nuevo la razón de mis desvelos: se me olvidó. En un lugar secreto apuntaré alguna vez los olvidos que recuerde, aunque tal vez lo mejor sería no recordar lo que olvidé. Ayer sentí cierto resquemor que hace veinte años hubiera sido tormento y angustia. Me comprendí a mí mismo y me perdoné sin la esperanza de que no volviera a suceder. Solo me faltaba dar la explicación a las personas que abandoné.
Hoy el día me ha dado un regalo: he podido encontrarme con la persona a la que quería acompañar. Y no lo esperaba. Hemos hablado. Todo aclarado. Y es que es alguien que siempre tiene una sonrisa en la cara y en la mente. La rueda de vez en cuando gira a tu favor.

10 de marzo de 2024

La que te puede caer

Hay un concepto que me interesa para relacionarlo con la paz mental. Es el de justificación. Pero entendido como las veces al día que se te exige justificarte por un acto, pensamiento u omisión. Cuando se produce ese requerimiento, el cuerpo mente emplea energía para responder. También se generaliza una señal de alarma por todo el organismo que puede somatizarse o no. Nuestras neuronas envían mensajes por todo el sistema nervioso que a veces producen cambios en nuestra actitud o actividad. Todo junto hace que reaccionemos de diversas maneras: con tranquilidad, con discusión, con hartazgo, con enfado, con risa, con indiferencia, con aceptación...
Qué bendito día el que alguien no tiene que justificarse ante nadie.

8 de marzo de 2024

Las cosas y yo


Mi relación con las cosas siempre ha sido tensa. Una persona no está en el mundo si no piensa en cómo se relaciona con las cosas. Cómo se lleva con ellas, si le hacen caso, si son hostiles a lo que quiere... De no tomar en cuenta esto vienen muchos episodios de rabia, como al cortarnos con una lata de atún, cuando nos damos un golpe con el canto de una estantería o si llegamos tarde y no encontramos las llaves. Las cosas también tienen su corazoncito.

7 de marzo de 2024

Dar una vuelta para llegar aquí


Qué sosa sería la vida sin esos espacios en blanco que se producen inmediatamente después de una etapa de agobio. Pasas unas semanas apretado por el trabajo y al final sabes que llega una tarde en que todo ha terminado. Tu tiempo solo lo tienes que llenar contigo. Esa tarde es como un día de vacaciones. ¿Buscamos el estrés para disfrutar de días así? Seríamos como el botones Sacarino, que ponía la calefacción a tope en verano, y cuando le preguntaban que por qué lo hacía respondía que por el fresquito que se sentía cuando la paraba de golpe. Mejor no desear caer enfermo para poder disfrutar del alivio de la sanación. Prefiero disfrutar de estar sano y ser consciente de ello.

4 de marzo de 2024

Behind the musgo


En cada ser humano, ante una misma realidad, es tan distinta la forma de percibir, las conclusiones a las que se llega, el estado de ánimo con que se afronta, el control de emociones, las circunstancias personales, que lo asombroso es que hayan podido existir sociedades humanas. Esto lo investigaremos otra vez: los factores de cohesión entre humanos. Alguno debe ser realmente fuerte para que sigamos vivos tantos millones. Pero volviendo, que me iba: todo lo mencionado solo lo ve el interesado. Es tan difícil que alguien vea lo que late bajo el musgo, la electricidad que restalla bajo la piel del otro, que lo más habitual es que nadie se sienta comprendido. Es curioso, ¿verdad?, que seamos un mundo de incomprendidos y nos complazcamos en aislar y atormentar a los que no comprendemos. Y luego nos asombra la naturaleza del escorpión.

2 de marzo de 2024

Soy tuyo


No reconozco las cosas. Las veo y no me suenan. Ese bigote, esa papada, es mandíbula hinchada. Son de alguien que no conozco. Se las habrán dejado ahí. A ver si vienen pronto a por ellas o me las voy a tener que quedar. Y no me gustaría apropiarme de algo que no es mío. Cada uno que se haga responsable de lo suyo. A ver si ahora resulta que porque yo haya estado aquí tanto tiempo, me tengo que aguantar con lo que no quieran otros. Yo tampoco lo quiero. Pero sí que quiero esos gramos de buenos ratos que llevan dentro. Y las sonrisas gastadas en fabricarlas. Y las personas que dejaron su recuerdo en los años que llevan detrás. Va a resultar que igual sí son mías. Al final voy a salir ganando.