Qué sosa sería la vida sin esos espacios en blanco que se producen inmediatamente después de una etapa de agobio. Pasas unas semanas apretado por el trabajo y al final sabes que llega una tarde en que todo ha terminado. Tu tiempo solo lo tienes que llenar contigo. Esa tarde es como un día de vacaciones. ¿Buscamos el estrés para disfrutar de días así? Seríamos como el botones Sacarino, que ponía la calefacción a tope en verano, y cuando le preguntaban que por qué lo hacía respondía que por el fresquito que se sentía cuando la paraba de golpe. Mejor no desear caer enfermo para poder disfrutar del alivio de la sanación. Prefiero disfrutar de estar sano y ser consciente de ello.
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