No reconozco las cosas. Las veo y no me suenan. Ese bigote, esa papada, es mandíbula hinchada. Son de alguien que no conozco. Se las habrán dejado ahí. A ver si vienen pronto a por ellas o me las voy a tener que quedar. Y no me gustaría apropiarme de algo que no es mío. Cada uno que se haga responsable de lo suyo. A ver si ahora resulta que porque yo haya estado aquí tanto tiempo, me tengo que aguantar con lo que no quieran otros. Yo tampoco lo quiero. Pero sí que quiero esos gramos de buenos ratos que llevan dentro. Y las sonrisas gastadas en fabricarlas. Y las personas que dejaron su recuerdo en los años que llevan detrás. Va a resultar que igual sí son mías. Al final voy a salir ganando.
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