29 de febrero de 2024

No estamos a lo que estamos


Es un estremecimiento tan grande que corta la respiración. El monstruo es inapelable y se está aproximando. Renuente, el vigilante se levanta de la mesa y desea no estar ahí. Desea no haber nacido. Se arrepiente del instante en que sus padres lo concibieron. Un momento. Sus padres haciendo el amor. Un torrente le recorre la arterias hirviendo y se frena en la cabeza, rebosante, inundando el interior del cráneo y balanceándose de lado a lado. Qué demonios. Cómo se les ocurre. Ya verán cuando los pille.
La estrige se le acerca por detrás y le arranca la cabeza de un potente bocado.

28 de febrero de 2024

En defensa de la estupidez


Cada vez que se habla de los estúpidos, ninguno de los que escuchan se sienten aludidos. Todos pensamos que los estúpidos son otros de los que nos podemos permitir reírnos o compadecernos. Si traspasamos la barrera de la broma y ahondamos en lo que hay detrás de la palabra, nos avergüenza comprobar que estamos burlándonos de pobres gentes que no han hecho nada para disponer de un bajo cociente intelectual de nacimiento, y que estamos cometiendo un acto injusto y miserable por convertirlos en materia de mofa. Pero no sintamos lástima, pues nuestros actos han cerrado el círculo: por fin existe algún estúpido del que carcajearnos con razón.

25 de febrero de 2024

Nos fijamos en la lluvia


Ya dijo Juan Rulfo que llovía sobre los muertos y sobre los vivos, de manera bellísima e inigualable. Cuando vemos un cielo apagado por el aire oscuro de la tormenta, ese vano límite de la lluvia con el infinito nos acerca a la eternidad de la poesía. El agua se apodera del ambiente y del ánimo. Las imágenes a través de la lluvia cobran importancia, se engrandecen, porque son su propia naturaleza humedecida, y se anuncian sobre un telón grisáceo antes de que se acabe la función. Todo es diferente. Gracias a esas gotas pensamos en lo de fuera por unos instantes, que no nos viene mal.

24 de febrero de 2024

Omnipotente Sr. Prejuicio


Un sabio iba por la calle. Encontró un mendigo pidiendo con una escudilla de peltre. Se acercó a él, le echó una moneda y le dijo: "Hoy podrás comer algo". Siguió su camino y un niño vino llorando hacia él. El niño le gritó: "Mi hermano me ha pegado. ¡No me quiere!". El sabio lo abrazó y le dijo: "Sí te quiere. Hazle esto y lo verás". Finalmente, en la acera había dos mujeres discutiendo. El sabio se acercó a ellas y les dijo: "No queréis haceros daño. Miradlo en vuestro corazón." Y las dos mujeres se reconciliaron.
Al final de la calle, una multitud se plantó frente al sabio. El que iba en cabeza lo acusó de despreciar al mendigo, de corromper al niño y de instigar a las mujeres. La muchedumbre agarró al sabio y lo colgó de un árbol.
Si quieres vivir, mejor no hagas nada.

22 de febrero de 2024

Aunque no lo parezca


Las casualidades existen porque los que las advierten desconectan su adormecimiento mental momentáneamente. Por suerte en nuestra especie lo tenemos conectado por defecto. De otra manera, levantaríamos acta de continuo sobre prodigios que atormentarían nuestra atribulada serenidad. Es otro de los parapetos contra anomalías, la gran amenaza del orden humano. Duérmete, niño, y sueña con la realidad.

21 de febrero de 2024

El infinito en un junco


En esto que te sientes un miserable carroñero al darte de bruces con la existencia de dos personas de alta gama y que a la vez buscan favorecer a los necesitados altruistamente. Y te miras al espejo y ves a alguien que clasifica sin profundidad a las personas. Y que pone la etiqueta de despreciable al género humano. Y hete aquí que la guantá en el cielo la boca ha resonado en Utebo. Pero te sabe bien y prometes enmendar tu mirada torva.

19 de febrero de 2024

La biblioteca de la medianoche


He acabado de leer este libro de Matt Haig. Vale para las personas con muchas preguntas en la cabeza. Leerlo no responderá ninguna. Solo dará alguna posibilidad nimia de que en algún momento, dentro de unos meses o años, la mente descubra que algo ha cambiado dentro, y ese sea el instante preciso en que encuentre la respuesta a aquellas preguntas que se hizo hace meses o años. Por eso vale la pena leerlo.

18 de febrero de 2024

Fear of the Dark


La noche no es mala por naturaleza. Puedo descansar los ojos de la luz del sol, no hay nadie apremiando y no hay cielo que nos separe de las estrellas. Otra cosa es el miedo. Nuestro inconsciente colectivo ha situado el miedo en lo oscuro, lo solitario, lo nocturno, como una manera de tenerlo enjaulado. Terrible sería que escapase de esas cadenas. Significaría que el terror puede estar en la luz, en la compañía, en lo diario. La sociedad perdería la cordura, como en un cuento de Lovecraft, ante la visión de una realidad en la que tuviéramos que acostumbrarnos a vivir permanentemente aterrados. Claro, que el ser humano también enclaustra otras cosas que no quiere ver. Otro día lo hablamos.

17 de febrero de 2024

Que no se nos olvide


Dentro del bolero de Los Panchos late un secreto estremecedor. Pensemos en cuántas personas existen ahora mismo en la Tierra por las que lo dejaríamos todo si nos llamaran. Para mí, Jose es una de esas personas. Hoy me ha llamado, a mí y a otros cuatro, y ahora es lo prioritario. Volveremos a recordar que aún somos jóvenes para que no se olvide que una vez nos sentimos reyes de la noche, sin más presunción que estar juntos. Ese Viaducto, ese G-3, ese Bilbao, esa Elisa.

15 de febrero de 2024

Tras la gran pantalla


En el fondo, la vida está construida a base de encomendarnos ciertos recados. Como a los niños cuando se les mandaba por el pan, porque eso somos nosotros para el universo. Uno de esos recados es "Tienes este tiempo para prepararte ante la muerte". Conocemos esa obligación desde que somos conscientes del paso del tiempo, aunque nadie nos la transmita. Como, según dicen, el ser humano es libre, son variadas las maneras de afrontar la tarea. Unos centran sus esfuerzos en asimilar la idea de la propia destrucción y la de los cercanos. Otros, aparentemente superado el temor tras un proceso de convencimiento, procuran completar una lista de requisitos arbitrarios para cuando llegue el momento. El resto vive negándose a reconocer que el fin es un átomo más en cada entidad de todo lo que existe, por más que cada proceso que presencian se lo esté gritando a la cara.
Yo creo que a lo largo de mi vida he hecho admirables -por lo que tienen de inesperados- progresos en la primera de las tres vías. Y la lista de la segunda vía me ha acompañado desde muy joven. Pero a veces siento un trémolo susurro desde la tercera que me sacude la espina dorsal.