Esos días en que te sorprendes dándote cuenta de que una de tus preocupaciones se ha solucionado, has conseguido algo no material que deseabas y encima no te duele nada... no hay derecho a que luego los olvides. Date cuenta de esos días. Tráelos a la memoria sin avisar y abundantemente. Vive en ellos sin pensar en el mañana. Con alguno de ellos de vez en cuando, notarás que empiezas a brillar y que ya no te dan tanto miedo las cosas que te dan miedo.
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