Toda la mañana reptando por las calles de compras, de coches, de agua... En la piscina he encontrado un trozo de mundo que se quiere llamar libre. Es otra manera de decir que allí me siento relajado, móvil, con otra sensación de desplazamiento y de alivio.
De pequeño me gustaba horrores el agua. Era más de buceo que de nado. Ahora vuelvo a ser acuático y encuentro nuevas impresiones.
Una nube negra sola.
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